
El Tribunal Oral Federal de Santa Fe, que investiga la represión ilegal durante la dictadura cívico-militar en la ciudad de Reconquista, iniciará este lunes la fase de alegatos en el juicio contra dos ex militares y cinco ex policías en la primera causa en Santa Fe que considera a los delitos sexuales como de lesa humanidad.
Voceros judiciales dijeron que dará inicio a esta etapa la querella, representada por los abogados Lucila Puyol e Iván Bordón, para dar luego lugar a la Fiscalía.
El Tribunal, integrado por los jueces José María Escobar Cello, María Ivón Vella y Otmar Paulucci, juzga al comodoro Danilo Sambuelli y al mayor Jorge Alberto Benítez, ambos oficiales retirados de la Fuerza Aérea, y a los ex policías Carlos Nickish, Eduardo Luque, Rubén Molina, Arnaldo Neumann y Horacio Machuca.
Sobre los siete pesan cargos por «privación ilegítima de la libertad y tormentos agravados».
Sambuelli, Molina, Neumann y Machuca también son acusados por violaciones reiteradas en perjuicio de una adolescente que cumplió 17 años mientras estaba detenida ilegalmente.
En ese sentido, esta causa tiene la particularidad de ser la primera en la provincia que considera como de lesa humanidad a los delitos sexuales.
Uno de los acusadores de Sambuelli fue un militante político, Silvio Iznardo, que cumplió el servicio militar en la III Brigada Aérea a las órdenes del represor un tiempo antes y por lo tanto conocía hasta su timbre de voz. Iznardo sufrió dos secuestros, el primero, en febrero de 1976 y el segundo, un mes después, el 24 de marzo.
Cuando lo tenían secuestrado después del golpe, en un hangar de la Brigada Aérea, identificó a su ex jefe. «Escuché una voz conocida que daba las órdenes: ‘Lleven a éste para acá, traigan a este otro’. Al pasar cerca de mí lo reconocí. Era Sambuelli, a quien en la desesperación, como había sido soldado bajo su mando, mis padres fueron a verlo y les prometió que se ocuparía de mi situación. Por supuesto, que mis padres nunca se enteraron que Sambuelli era uno de los represores y asesinos. El comandaba el grupo de tareas que operaba en Reconquista».
«Sambuelli era el jefe de Inteligencia de la base aérea, todos los detenidos de esa época pasaban por las manos de él», recordó Iznardo. «También atendía personalmente a los familiares de las víctimas» y de esa manera, «tapaba lo que en realidad nos hacían padecer en las celdas», agregó. «Sambuelli estuvo como mínimo en dos o tres interrogatorios que me hicieron. Lo reconocí perfectamente, por la voz y porque hice el servicio militar bajo su mando durante catorce meses y salí cuatro o cinco meses antes de que me secuestraran», concluyó.
