Belo Horizonte, este sábado.

La presidenta de Brasil,  Dilma Rousseff, propuso en un mensaje en cadena nacional el viernes por la noche un gran pacto nacional para mejorar los servicios públicos y se mostró dispuesta a recibir a los líderes de las manifestaciones. Sin embargo, este sábado, las protestas volvieron a repetirse –aunque en menor proporción que las masivas del jueves pasado– y mientras la prensa local valoraba el gesto presidencial, activistas replicaban con enojos y prometían más acciones.

La presidenta reafirmó que escuchará a los manifestantes pero que no tolerará que “una minoría violenta y autoritaria ensucie un movimiento democrático y pacífico” y destruya “el patrimonio público y privado”.

Rousseff habló en un mensaje en cadena tras las protestas multitudinarias del jueves pasado, que dejaron dos muertos accidentales, un centenar de heridos, millones de reales en daños económicos y grandes interrogantes.

La mandataria convocó a un “gran pacto” a gobernadores estaduales y líderes de las protestas sobre la base de tres ejes: la elaboración de un plan nacional de movilidad urbana que privilegie el transporte colectivo, la asignación de la totalidad de las regalías petroleras a la educación y la contratación de médicos extranjeros para ampliar la atención del Sistema de Salud.

Pero al día siguiente siguieron las protestas: manifestantes colocaron ayer 500 pelotas de fútbol en la playa de Copacabana, la más conocida de Río de Janeiro, donde protestaron contra los gastos que hace el gobierno para organizarla Copadel Mundo en 2014 y exigieron más presupuesto en salud, educación y seguridad. “Nos preocupa el hecho de que ella (Rousseff) haya hablado de la violencia de los saqueadores, lo que es justo, pero no mencionó con el mismo énfasis la necesidad de que las fuerzas policiales no cometan abusos de poder”, dijo Carlos Costa, fundador del grupo Río de Paz,

“Este es el tipo de discurso que hizo que el pueblo vaya a las calles, son palabras sueltas dichas al viento”, dijo por su parte el senador Alvaro Dias, del opositor Partido dela Socialdemocracia.

A su vez,la FIFAaseguróen un comunicado que con el mensaje de la presidenta “nos fortalecimos en nuestra decisión de colaborar con el gobierno para una Copa de las Confederaciones y un Mundial 2014 seguros y exitosos”.

En tanto, un grupo de manifestantes se reunió a partir del mediodía en la Plaza Campo Grande, en el centro de Salvador de Bahia, y marcharon hacia el estadio Arena Fonte Nova, cuya construcción es criticada por organizaciones y activistas, donde la selección local de fútbol jugaba contra la de Italia.

Miles de personas se reunieron también poco después del mediodía en el centro de Belo Horizonte y marcharon hacia el estadio Mineirao, donde los seleccionados de México y Japón jugaron otro encuentro por el mismo torneo internacional.

También se anunciaron nuevas concentraciones que tenían lugar anoche en San Pablo, Brasilia y Curitiba, en la región sur, junto a una decena de capitales.

Además, cerca de 50 manifestantes pasaron la noche del viernes acampando frente a la residencia del gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, y amenazaban con permanecer este sábado por la noche en el local hasta ser escuchados por el gobernante, consignó la agencia EFE.

Los manifestantes, que esperaban refuerzos este sábado, quieren que el gobernador se pronuncie sobre supuestos excesos dela Policía en la represión a la manifestación del pasado jueves que congregó a cerca de 300.000 personas en el centro de la ciudad, y que terminó en un enfrentamiento entre pequeños grupos violentos y la Policía que se extendió por varias calles.

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