Foto: Analí­a Garelli/Télam

Durante el plenario de la cumbre del Mercosur que comenzó este viernes en Montevideo, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmó que la detención del avión de Evo Morales en Austria, afecta “la dignidad de nuestros países”. “Le pudo pasar a cualquiera de nosotros”, advirtió la mandataria.

“La detención de Evo tiene que ver con la dignidad de nuestros países y de nuestros pueblos”, dijo Cristina, le “pudo haber pasado a cualquiera de nosotros” y recordó que, de hecho, “yo no puedo viajar a algunos países europeos en el avión presidencial porque algunos jueces con rémora colonial pueden pedir el embargo” de la nave, amparándose en el reclamo de los fondos buitre.

La presidenta pidió un «compromiso de unidad» a los jefes de Estado de los países miembros del Mercosur para hacer frente a un mundo «difícil, complejo y por momentos hostil», que tiene «nuevas formas de colonialismo más sutiles» y que busca ver al grupo regional «separado y dividido».

«Les pido un compromiso: que cada decisión, que cada política la tomemos con la visión completa de cómo le sirve a cada uno de nuestros países esta unidad, para no escuchar cantos de sirenas», dijo Cristina.

La jefa de Estado argentina advirtió que esos «cantos de sirenas» vienen de los que «quieren volver a vernos separados y divididos porque así les ha sido mucho más fácil».

Por eso, exhortó a sus pares a «repensar estrategias» ante el «riesgo» de que se dé «una nueva reconfiguración del mundo» y se «reprimaricen» las exportaciones de los países latinoamericanos.

«Es el único instrumento que tenemos, la unidad, la integración para seguir profundizando este proceso de democratización porque la verdadera democracia es cuando la mayoría puede acceder a los bienes y servicios universales y mejorar su calidad de vida», argumentó.

De esta forma, Cristina hizo una enérgica defensa del Mercosur y alertó sobre el interés de una parte del mundo en debilitar a este grupo regional, en el discurso que pronunció en el plenario de jefes y jefas de Estado del Mercosur, en Montevideo, en el que Surinam y Guyana se convertirán en miembros asociados.

«El gran desafío es el valor agregado, la industrialización, la integración», insistió y juzgó que América latina está frente una mundo «difícil, complejo y por momentos hostil» que tiene «nuevas formas de colonialismo más sutiles».

La Presidenta aprovechó también para «reflejar en números» la importancia del Mercosur e hizo un detalle comparativo del ingreso per cápita en América latina y en el resto del mundo desde 1980 hasta la actualidad, pasando por la década del 90 en la que se imponían los lineamientos del Consenso de Washington.

«Que no me vengan con ideologías, estoy hablando de números», señaló y apuntó que entre el 2003 y el 2012 el ingreso per cápita para América latina era de 3.068 dólares, en tanto que en el resto del mundo registraba un ingreso de «más del doble» de 6.379 dólares.

En cambio, a partir de la «recuperación de la región» en la última década, a fines del 2012, «luego de que América del Sur transcurriera bajo gobiernos populistas», el ingreso per cápita en Latinoamérica es de 11.812 dólares y en el resto del mundo 10.980 dólares.

«Esta es la historia de la región en números; ni de ideas ni de colores; estoy hablando de lo que significan esos números en la vida cotidiana de nuestra sociedad: significan la inclusión social de millones que carecían de trabajo y que no tenía ni educación ni salud», remarcó.

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