
El carácter punzante e irreverente de su obra, que hizo foco en cuestiones ligadas al sexo y la religión católica, le valió al fallecido artista León Ferrari las críticas del actual papa Francisco, quien condenó una muestra presentada en 2004.
«Hoy me dirijo a ustedes muy dolido por la blasfemia que es perpetrada en el CCR con motivo de una exposición plástica», escribió el entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, quien encabezó la reacción de sectores católicos.
El Papa, que por estos días se encuentra en Brasil, dijo sentirse apenado porque «este evento sea realizado en un Centro Cultural que se sostiene con el dinero que el pueblo cristiano y personas de buena voluntad aportan con sus impuestos».
Es una «blasfemia» y una «burla a los valores religiosos y morales de los argentinos», sostuvo Bergoglio a propósito de las piezas exhibidas, entre ellas una pintura de un Cristo sobre un bombardero estadounidense, vírgenes en botellas de vidrio, una imagen desnuda a la cantante Madonna frente al papa Juan Pablo II o frascos con preservativos pintados con la imagen del Sumo Pontífice.
En su respuesta al entonces arzobispo, Ferrari atacó a la iglesia por los «delitos que cometió en Argentina y en otras partes» y finalmente la exposición fue retirada antes de tiempo después de varios ataques violentos a la obra del artista.
Cuatro años antes, en 2000, la exposición «Infiernos e idolatrías contra las torturas humanas y divinas», en el Instituto de Cooperación Iberoamericana, había desatado también la polémica con la iglesia y los grupos católicos.
Además de una obra que cuestiona el accionar de la Iglesia y la religión católica, Ferrari fue el fundador del antirreligioso Club de impíos, herejes, apóstatas, blasfemos, ateos, paganos, agnósticos e infieles (CIHABAPAI).
Ferrari tuvo que exiliarse en Brasil perseguido por la dictadura que siguió al golpe de Estado de 1976 y sólo en 1982, luego de la guerra de Malvinas, pudo regresar a Buenos Aires.
Muchas de sus obras estuvieron dedicadas a criticar al catolicismo, como una instalación dentro de una jaula con excrementos de palomas sobre una reproducción del célebre fresco Juicio Final de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina del Vaticano.
En 2007, fue galardonado con el León de Oro en la Bienal de Arte de Venecia, y en 2010 fue distinguido con el Premio al Mejor Artista Internacional vivo por el conjunto de obras presentadas en la feria de arte contemporáneo de Madrid ARCO.
Fuente: Télam

Jose
26/07/2013 en 0:05
yo diría que es también una blasfemia que el pueblo mantenga a la curia, Jesús nunca vivió del estado. Otra blasfemia que diga que el drogadicto deba ser penalizado…y donde esta el amor el que cae en el vicio necesita amor contención y rehabilitación, hay que perseguir a los vendedores no a los consumidores que retrogrado que es….la iglesia decía que los aborígenes no tenían alma zas…y aprobaban la exterminación de los mismos…matando también en la hoguera brujas gays todo lo que a ellos les parece que no es normal por favor la iglesia siempre atraso respecto de Jesús el cual no condeno nunca a nadie no condeno las burlas que le hicieron ni la muerte que le dieron «perdonad no saben lo que hacen…» con que derecho este condena ??? al final no conoce a Jesús realmente es un diablo disfrazado de cordero….un ignorante de el verdadero Jesús…
Guillermo
26/07/2013 en 13:50
No solo a Bergoglio hizo enojar esa muestra, realmente fue muy agresiva para los que somos católicos.
Lilian
26/07/2013 en 23:49
La muestra se hizo en un centro cultural y a quien no le gustaba no entraba, del mismo modo que yo no entro a una iglesia porque no me gusta aunque, como dijo Jose, la subsidio con mis impuestos igual que al centro cultural.