
Si bien no está contemplado su tratamiento en la agenda oficial, la crisis en Siria ya ocupa, sea informal o tácitamente, un lugar central en la cumbre del G20 que este jueves comenzó en la ciudad rusa de San Petersburgo. En la víspera, las diferencias por esta cuestión entre Obama y Putin se extremaron. El primero insistió en la necesidad de una intervención armada, mientras que el anfitrión del cónclave dejó en claro que Rusia “tiene sus propios planes” en caso de que se llegue al uso de la fuerza.
El premier ruso dijo este miércoles que de constatarse las responsabilidades del gobierno sirio por la masacre, no descartaría aprobar una intevención militar. “ Si hay pruebas objetivas de quién ha cometido ese crimen, reaccionaremos. Pero estas pruebas deben ser convincentes”, advirtió Putin.
En ese sentido, el jefe del Kremlim aclaró que “desde nuestro punto de vista, parece totalmente absurdo que las fuerzas armadas, que están a la ofensiva, empiecen a usar armas químicas sabiendo que serviría como pretexto para que se le apliquen sanciones. Es mucho más lógico que hayan sido quienes están en retirada”.
En una entrevista a la cadena estatal rusa a la que también asistió la agencia de noticias The Associated Press, el líder ruso reconoció que su gobierno entregó a Siria piezas de un sistema de misiles defensivos S-300, aporte que no repetirá por el momento, aunque explicó que podría reconsiderar nuevos embarques con este tipo de misiles a otros países en caso de que las «naciones occidentales» –por EEUU y Francia– decidan atacar a Siria sin el aval de Naciones Unidas.
“Tenemos nuestras ideas sobre qué haremos y cómo lo haremos en caso de que la situación se desarrolle hacia el uso de la fuerza o de otra manera”, sostuvo el ex KGB, e insistió: “Tenemos nuestros planes”.
Putin ya había desacreditado de cara al tratamiento de la intervención en Siria en el Senado norteamericano una pronunciación de este último por la opción bélica. «Cualquier cosa que esté fuera del Consejo de Seguridad de la ONU es una agresión, excepto la autodefensa. Ahora lo que la Cámara de Representantes y el Senado estadounidense están haciendo, en esencia, es legitimizar la agresión», dijo. «Esto es inadmisible en principio», remarcó entonces.
Aunque más sutil, el gobierno de China también se expresó en ese sentido: «No debe haber afirmaciones impulsivas hasta que la verdad haya sido verificada y mucho menos debe haber un «presunto culpable» o utilizar esto como pretexto para tomar una acción militar unilateral», reza un editorial de la agencia oficial Xinhua, prácticamente la voz de Pekín.
Y menos sutil, Irán, que desde la primera señal de una intervención norteamericana en Siria, vociferó que Teherán está tan resuelto a defender a Asad como Washington está resuelto a atacarlo. «Queremos hacer una firme advertencia contra cualquier ataque militar contra Siria» dijo el portavoz de la cancillería iraní, Abbas Araqchi.
Matar, después preguntar
Sin evidencias más concretas que las aportadas por sus propios servicios de inteligencia, Barak Obama insiste en responsabilizar al gobierno sirio por la masacre de Guta y con la venia del Senado en la mano se dispone a defender a sangre y fuego lo que dio en llamar “la credibilidad de la comunidad internacional”.
Para el premio Nobel de la Paz, el aval de la ONU a una intervención militar es una cuestión menor, también lo era uno de su propio Parlamento. Al primero lo consideró innecesario por haber armas químicas involucradas, lo cual legitimaría una acción militar sin mediar avales, y al segundo, irrelevante, por ser él el comandante en jefe de las fuerzas armadas.
Un dato no menor. Al ser consultado por si el promover una guerra no contradecía su rol de Premio Nobel de la Paz, Obama dijo: «En mi discurso al recibir el premio dejé en claro que no lo merecía».
Con las advertencias de Irán, la contra esperable de Rusia y de China, la obsecación belicista de Obama puede abrir una verdadera caja de Pandora, y no sólo en Oriente Medio.
Lo dejamos para la cena
Luego de dar la bienvenida a los jefes de Estado que participan de la cumbre del G20, el presidente anfitrión propuso abordar el tema Siria durante la cena. «Varios de los participantes me han pedido que se les dé la posibilidad de discutir otros temas muy importantes y graves de política internacional que no figuraban en un primer momento en nuestro plan, en particular, la situación en Siria», dijo Putin.
Según difundió la agencia EFE, Obama, en tanto, mantendrá reuniones bilaterales para tratar de ampliar una coalición para la intervención contra el gobierno de Al Asad que por el momento sólo cuenta con el apoyo de Francia, Turquía, Arabia Saudita, Emiratos Arabes Unidos y Kuwait. Sin embargo, la reunión bilateral más esperada, la que iba a mantener con su par ruso, fue cancelada.
Fuentes: Europa Press, BBC
