
Un joven de 19 años fue detenido en Ciudad de Buenos Aires acusado de ser el líder de una banda especializaba en fraudes informáticos con ramificación en Rosario. La Policía Federal dio con el domicilio desde donde se presume se efectuaban operaciones y desvíos de hasta 50 mil dólares mensuales.
Expertos en delitos tecnológicos de la Policía Federal llevaron a cabo una serie de cinco allanamientos, en Rosario y Capital Federal.
Según voceros policiales, en uno de los domicilios allanados fueron secuestradas computadoras con capacidades de cálculo muy superiores a las corrientes, servidores, routers y 14 discos rígidos. En dicha locación convive el adolescente de 19 años caratulado como líder junto a su padre, un ingeniero informático de quien los investigadores sospechan pudo haber colaborado en los ilícitos.
La pesquisa comenzó en 2012, luego de que un empresario que ofrece servicio de alojamiento de páginas webs, denunciara que habían intervenido sus servidores de manera remota y habían interceptado transferencias que hizo a través de la plataforma de pagos en la red Dineromail.
Con intervención de la fiscalía nacional en lo Criminal de Instrucción 28, los pesquisas descubrieron entonces que el mismo pirata informático «crackeaba» distintos sitios de transferencias de dinero y de juegos online, precisó el Ministerio de Seguridad Nacional por medio de un comunicado.
De acuerdo a las fuentes, la técnica utilizada por el actual detenido, consistía en plantar un virus informático del tipo malware que realizaba los desvíos del dinero.
Para evitar que las víctimas notaran las transferencias ilegítimas, se controlaba una compleja red de miles de computadoras que realizaban una petición al sitio web, todas ellas y en simultaneo colapsaban el servidor durante el lapso de tiempo que demandara el ataque informático.
Tras el análisis de las numerosas cuentas utilizadas para la maniobra, los investigadores dieron con la dirección donde vive el joven como uno de los puntos nodales de la operación, el otro se ubica en Rosario y pertenecería a un socio, y allí se cobrarían las transferencias monetarias.
Con toda la información reunida, la policía llevó a cabo los allanamientos y el secuestro de los distintos elementos de valor para la causa.
Fuentes de la investigación revelaron que el joven poseía varias cámaras de última generación en distintos puntos de la manzana en donde vive, con la intención de anticipar un posible operativo policial y así tener tiempo de destruir las pruebas.
Por esa razón, el día del operativo los efectivos de la PFA decidieron cortar como precaución el suministro de energía eléctrica en la zona.
Fuente: Télam
