“Paren esta locura”, clamó este lunes al borde de las lágrimas Yeb Sano, delegado filipino ante la Conferencia sobre Clima de la Onu en Varsovia, al hablar sobre la peor catástrofe climática de la historia de su país, la que atribuyó al calentamiento global.
“Lo que está sufriendo mi país es el resultado de un evento climático extremo”, afirmó Sano, quien se declaró en huelga de hambre hasta que la cumbre alcance un “acuerdo significativo” para resolver lo que él dio en calificar como “crisis climática”.
“En solidaridad con mis compatriotas quienes luchan por encontrar comida, comenzaré voluntariamente a ayunar por el clima, esto quiere decir que me rehusaré voluntariamente a comer durante esta cumbre, hasta que se alcance un acuerdo significativo”, sostuvo el representante filipino.
“Lo que está sufriendo mi país es el resultado de un evento climático extremo. Es una locura, la crisis climática es una locura. Podemos parar con esta locura aquí mismo en Varsovia”, agregó ante una audiencia conmovida que lo ovacionó de pie.
«Mi país se niega a aceptar que hagan falta 30 ó 40 conferencias sobre clima para solucionar el problema del cambio climático», aseguró Sano.
«Nos negamos a aceptar que nuestra vida transcurra en un huir de las tormentas monzónicas, poner a recaudo a nuestras familias, sufrir destrucción y necesidad y tener que contar a nuestros muertos», remarcó.
Autoridades de la Cruz Roja informaron que la situación en el país es de “absoluto caos”. Se estiman en más de diez mil los muertos y otros tantos heridos y desaparecidos. Unos cuatro millones de personas fueron afectadas directamente por el tifón, mientras que otros doce millones se encuentran en situación de riesgo.
El tifón cortó el suministro eléctrico, las comunicaciones, dañó los aeropuertos y bloqueó las carreteras con escombros al azotar el este y centro de Filipinas, lo que complicaba las tareas de rescate, dejando a cientos de miles de personas entre montañas de ruinas.
Fuentes: Télam, BBC.

