
El secretario de Seguridad Interior, Sergio Berni, afirmó este martes que la situación en Rosario respecto del avance del narcotráfico “es muy grave” y que aunque el gobernador Antonio Bonfatti “tiene buenas intenciones”, “existe una omisión del Estado” en barrios de la periferias, “vacío que es copado por los narcos”.
«Lo de Rosario es muy grave y todo los que tenemos algún tipo de responsabilidad estamos expuestos a lo que sufrió el gobernador (Antonio) Bonfatti, que es algo que lo rechazamos. Pero en Rosario hay una ausencia del Estado y a partir de ahí hay una lucha por controlar el territorio», expresó Berni en declaraciones a radio La Red.
Al reivindicar los esfuerzos del Gobierno nacional en ese frente, el secretario de Seguridad sostuvo que “lo estamos haciendo con resultados muy importantes. En lo que va del año hemos detenido 5.700 narcotraficantes, no consumidores, gente que se dedica a la producción, fraccionamiento y comercialización de droga. El año pasado, hemos detenido 7.200 narcotraficantes”.
El funcionario evaluó que el gobernador Antonio Bonfatti tiene “buenas intenciones” aunque remarcó que “la omisión (del Estado) existe” y se ve “cuando usted recorre los barrios de la ciudad que han sido copados por el narcotráfico”.
“El vacío no existe. Espacio cedido es espacio ocupado, si el Estado no está, lo ocupan los narcos”, enfatizó el secretario de Seguridad Interior.
Por otra parte, consideró que hay “un paraíso financiero que se expande a lo largo y ancho del mundo lavado de divisas” y que eso dificulta el combate al narcotráfico.
«No es que la Argentina sea un paraíso para el narcotráfico, hoy el mundo es un paraíso para el narcotráfico», remarcó Berni.
“Hay bancos que tienen condenas tras condenas tras condenas por operaciones sospechadas de lavado. Falta un gran compromiso del mundo financiero” con esa tarea, agregó.
El funcionario sostuvo además que “muchos hablan de las fronteras, de los radares”, pero indicó que “la lucha contra el narcotráfico” no se agota en ese plano.
Puso como ejemplo el caso de Estados Unidos que tiene “las fronteras más custodiadas” y sin embargo “el 80 por ciento de la producción de cocaína es consumida” en ese país.
