Antes que se le ocurra al veterinario Carlos Cossia, el concejal Jorge Boasso repuso un proyecto para distribuir anticonceptivos entre la población rosarina de palomas. Es para controlar su natalidad y evitar “matanzas indiscriminadas”, advirtió.
El que no corre vuela
Más rápido que una liebre, y sobre un tema que a todas luces aparece como un tópico por excelencia del veterinario Carlos Cossia, Boasso se hizo eco de una serie de planteos que se renovaron en los últimos días en torno a la superpoblación de palomas, y volvió a insistir con su proyecto –presentado hace dos años– de regulación de la reproductividad de los animalitos alados. Se trata del programa “Control de natalidad de palomas en Rosario”, que apuesta a reducir su proliferación.
Según explica el comunicado difundido desde la web del Concejo Municipal, para llevar adelante este programa, se deberá alimentar a la población de torcazas con granos impregnados de sustancias hormonales, debidamente autorizadas, que inhiban la fecundación.
«Este método de control eficaz y seguro, se viene utilizando en otras ciudades del mundo como París, Ginebra y Luxemburgo. El producto -la marca comercial utilizada es Ornisteril, no presenta peligros para las personas ni otros animales domésticos», detalla el parte de prensa.
«La iniciativa nace debido a los innumerables reclamos de los rosarinos sobre el incremento desmedido de palomas cuyas excreciones dañan y ensucian desagües, propiedades y fachadas de monumentos y edificios históricos, llegando incluso a provocar problemas de salud al ser humano», añade el texto.
“Es importante trabajar en acciones concretas, que por un lado prevengan a los rosarinos de una plaga que afecte la salud, las plantas o los bienes materiales y por otro proteja a las palomas de matanzas indiscriminadas”, alertó Boasso, para quien parece que en este, como en todos los temas, habría halcones y palomas.
