Foto: Manuel Costa
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Al cumplirse la primera jornada del paro de 48 horas resuelto por gremios docentes nacionales por falta de acuerdo salarial, medida que retrasó el comienzo del ciclo lectivo hasta el viernes, la secretaria general de Amsafé y dirigente de Ctera, Sonia Alesso, sostuvo que se llegó a esta situación “por falta de una propuesta superadora”.

El ciclo lectivo 2014 quedó en suspenso en 19 provincias a partir del paro convocado por los gremios docentes. La huelga es de 48 horas aunque en algunos distritos se extiende a 72. Pese al dictado de la conciliación obligatoria por parte del gobierno nacional, los sindicatos del sector ratificaron las medidas de fuerza en protesta por las ofertas salariales, consideradas “insuficientes”.

Pese a haber alcanzado un acuerdo con la provincia en el marco de las paritarias, la titular de Amsafé y secretaria adjunta de Ctera, Sonia Alesso, aclaró que el paro de los maestros santafesinos no es “solidario” sino que fue votado en asamblea. Insistió en que no recibieron la notificación de la conciliación obligatoria y que esperan volver a discutir con el gobierno nacional para destrabar el conflicto.

“Si nos hubiesen ofertado un aumento del 30 por ciento (como en Santa Fe) para este año seguramente hubiésemos aceptado”, aseguró Alesso este miércoles en una conferencia de prensa realizada en el local de Amsafé provincial en Rosario.

“Se llegó a esta medida de fuerza tras el fracaso de la paritaria nacional, ya que no hubo una mejora en la propuesta (de suba salarial), que fue del 22 por ciento en tres tramos. Lo único que varía en cuanto a la oferta anterior es un 9 por ciento para junio de este año pero desde Ctera (la organización nacional de los docentes) la consideramos insuficiente. Y con el mandato de la asamblea provincial de Amsafé y del congreso de Ctera ratificamos el paro de 48 horas a la espera de una propuesta superadora”, sostuvo Alesso, al tiempo que indicó que el acatamiento al paro en Santa Fe y a nivel país “es total”.

En la habitual conferencia matinal en Casa de Gobierno, el jefe de Gabinete Jorge Capitanich ratificó este miércoles que continúan las negociaciones paritarias con los gremios docentes para “mejorar la calidad educativa” e insistió que “es esencial para este gobierno debatir el problema del ausentismo” en el sector. Como parte de la propuesta de aumento salarial del 31 por ciento en cuatro cuotas hasta junio de 2015, el gobierno había ofrecido tres pagos de mil pesos (una cada seis meses) en concepto de presentismo, pero los gremios lo rechazaron al considerarlo “una extorsión”.

En este sentido, Alesso señaló: “Si a nivel nacional nos hubiesen hecho una propuesta del 30 por ciento para este año (como en Santa Fe) seguramente la hubiéramos aceptado”. La dirigente detalló que “hoy el piso mínimo de un docente de jornada simple cobra 3.416 pesos. Nosotros planteamos desde Ctera un aumento del 42 por ciento que llevaría el salario inicial de un maestro de jornada simple a 4.800. No es un planteo excesivo ya que perseguimos una mejora del salario docente en todo el país”.

Y subrayó: “Los maestros de Amsafé hemos peleado por fondos educativos. A Santa Fe llegan fondos nacionales para la construcción de escuelas, para planes de mejoras y para salarios producto de la lucha que los maestros dimos desde la década del 90 hasta el presente. Peleamos y parte de nuestro salario está compuesto por fondos nacionales y hoy estamos planteando una mejora. Como también la elevación del piso de Ganancias para la cuarta categoría y un plan de mejoras con respecto a la construcción de escuelas, por más calidad educativa y el cumplimiento de la ley nacional de educación”.

Alesso ratificó que el próximo viernes comenzarán las clases en Santa Fe, aunque habrá 19 provincias en conflicto. Cabe recordar que Amsafé acordó con el gobierno de Antonio Bonfatti un aumento salarial que va del 20 al 23 por ciento en marzo y que alcanzará una suba promedio del 30 por ciento en julio, además de un plus por única vez de entre 1.500 y 2.800 pesos.

“Vamos a seguir exigiendo que la paritaria nacional continúe abierta para poder solucionar este conflicto. Lo que Ctera plantea es que se vuelva a convocar a los docentes y que se mejore la propuesta”, machacó Alesso.

Ante una consulta de este diario digital sobre la idea que deslizó la presidenta Cristina Fernández en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso de llevar la paritaria docente a mitad de año para no entorpecer el comienzo de clases, Alesso respondió: “Los gremios docentes planteamos en el marco de la paritaria comenzar a discutir con tiempo, no sólo a nivel nacional sino también en la provincia. Esto supone comenzar a discutir antes, pero también supone hacer propuestas salariales que tengan que ver con la realidad, siguiendo la evolución de la inflación y del costo de la canasta alimentaria. Y de que siempre el salario esté por encima de la inflación para no perder poder adquisitivo”.

En igual sintonía, la gremialista concluyó: “El gobierno nacional ha tenido voluntad política de incrementar la inversión en materia educativa y nosotros somos parte de eso. Ctera fue parte del debate de tres leyes claves: la ley de financiamiento educativo, la ley nacional de paritaria docente y la ley nacional de educación. Estas tres leyes plantean que el Estado nacional es corresponsable de la educación y nosotros reconocemos que es muy importante que el Estado nacional sea parte del financiamiento educativo, reconocemos la construcción de escuelas, los planes de mejoras, pero creemos que tiene que seguir fortaleciendo esa línea de trabajo y que tiene que plantear cuando se discute en paritarias salarios dignos”.

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  1. Adolfo Gonzalez

    05/03/2014 en 14:20

    ARGENTINA: PROLONGADO AUSENTISMO DOCENTE
    5 de Marzo de 2014 a la(s) 13:46
    El último informe del Observatorio de la Educación Básica Argentina confirma que el ausentismo docente va en aumento, y no sólo por los reclamos de los educadores públicos. Para los expertos, el principal problema está en que el sistema pasó de ser muy verticalista y rígido a laxo e indolente, sin término medio. Las consecuencias: tres horas menos de clase por semana y casi un mes al año, y alumnos que no saben respetar la autoridad ni asumir responsabilidades.

    Directores que no se sorprenden ante profesores que faltan casi la cuarta parte del mes. Preceptores que compran libros de cuentos chinos para entretener a los estudiantes en las horas libres. Rectores que para hablar con sus alumnos tienen que sacar número en una asamblea estudiantil. Escuelas que ponen aulas especiales para cuidar a los niños que no se van a horario a su casa.
    No se trata de una parodia o una serie de TV. Es la escuela argentina, que parece haber perdido todos los parámetros y no sabe cuáles son las normas mínimas para aprender y enseñar.
    Un informe, dado a conocer recientemente por el Observatorio de la Educación Básica Argentina, que integra la Fundación Centro de Estudios en Políticas Públicas (CEPP) y la Universidad de Buenos Aires, desató el debate sobre un tema latente en la opinión pública: las ausencias en el mundo escolar.
    Los estudiantes secundarios de más de 500 escuelas encuestadas tienen un promedio de 2.88 horas libres a la semana porque faltan sus profesores, pero, además, casi el 40% de los docentes de escuelas estatales faltan más de 4 horas a la semana, mientras que en las privadas se da sólo en el 23%.
    “Ese es uno de los principales temas, la brecha entre pública y privada en relación a la cantidad de horas de clase se hace cada vez más grande. Pareciera que los padres de las escuelas públicas no se sienten con derecho a reclamar, como si el Estado no fuéramos todos y como si esos chicos no tuvieran derechos”, dijo Gustavo Iaies, director del CEPP.
    De estos números surgen algunos otros que se pueden deducir a partir de algunas cuentas simples. Si los alumnos argentinos deberían tener este año 190 días de clase, o sea 760 horas al año o 21 horas semanales, pasarían a tener –de poder extenderse este nivel de ausentismo a la totalidad del sistema– apenas 18 horas por semana, 648 al año y, por lo tanto, sólo 162 días de clase, mucho menos de lo que la Ley fija como el mínimo que el Estado debe garantizar. Y esto no tiene nada que ver con los paros docentes ni con los problemas de infraestructura escolar, dos de los motivos que hasta ahora se conocían como los principales factores señalados como causas de la baja calidad de la educación.
    Y Argentina no está entre el grupo de países que más días de clase tienen en su calendario. Brasil y México tienen 200 días de clases al año, Chile 190, Japón es el que está en el extremo: 247 días por año, mientras que Corea del Sur tiene 221 y España 220.
    El Gobierno nacional parece dispuesto en estos días a tomar las riendas del tema. En el discurso inaugural de las sesiones ordinarias del Congreso, la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner dio el puntapié inicial cuando puntualizó que el promedio nacional de ausentismo docente alcanza el 25% y en algunas provincias llega al 40%. El ministro de Educación, Alberto Sileoni, precisó esta semana datos sobre el ausentismo que rondaría entre el 20 y el 30%. Anunció que irá a fondo con el tema en la próxima reunión del Consejo Federal de Educación, que integran los ministros del área.
    Los datos revelados por Sileoni tendrían como base una investigación que hace unos meses la cartera educativa encargó a una organización no gubernamental.
    La ausencia de los docentes en las aulas no es un problema nuevo, pero pareciera que se fue agudizando con los años. “No es que no se controle la presencia, es que el sistema es un poco laxo. Lo que hay, en la secretaría de cada escuela, es un libro con planillas donde los profesores firman y nadie controla si otro le firma, si firma al día siguiente y así existe la práctica de cubrirse unos a otros”, explicó Iaies.
    Inés Carluce, docente de un profesorado en Merlo, contó que en los primeros días de clase el equipo directivo anunció que iba a supervisar las clases en las aulas y les pidió que trataran de ser cuidadosos con las inasistencias. “El murmullo general recorrió la reunión y cuando salimos de ahí insultaban a gritos a la directora. Es muy difícil intentar meterse con la corporación docente”, admitió –crítica– la educadora.
    “Los que están realmente cansados son los preceptores. Nosotros los entrevistamos y cuentan que todo el trabajo recae sobre ellos cuando los chicos tienen horas libres. Ya no saben qué inventar para entretenerlos”, explicó Natali Savransky , consultora del CEPP, que coordinó el proyecto.
    La investigación demostró que los directores consideran normal que los docentes falten y que al 58% de los consultados recién le llama la atención cuando un docente falta cinco veces o más en un mes. La tolerancia a los días de falta es mayor en el sector estatal (66%) que en el privado (49%). ¿Pero por qué los directores naturalizaron las ausencias? “Es como que los problemas, que se fueron agudizando año a año, se naturalizaron y perdieron significación. Mi hipótesis principal es que hay un gran malestar en el trabajo docente y que entonces todos se dejan estar. Pero además se perdió un orden, una serie de normas o reglas en relación a las cuáles funcionar”, dijo Iaies. En el transcurso del trabajo, contó, la rectora de una escuela de la Ciudad de Buenos Aires, que es reconocida como una de las que mejor funciona, le preguntó si le parecía bien que ella haya que tenido esperar la exposición de 58 de sus estudiantes antes de darles a conocer su opinión sobre un problema que estaba atravesando la escuela porque le dieron el número 59 en una asamblea de la comunidad. “De ninguna manera está bien –opinó Iaies– los adultos, la rectora, los profesores, también los padres, no son iguales que los alumnos. Cada uno tiene su lugar y el lugar de autoridad del adulto debe recuperarse. Me parece que pasamos de un sistema muy vertical, autoritario, a otro donde todo da lo mismo. No inventamos un nuevo modelo y estamos criando, además, una generación de chicos discutidores que se pasan reclamando derechos pero que pocas veces se hacen responsables”.
    El “todo vale” se extiende también a los alumnos. En una escuela de La Boca los investigadores encontraron uno de los casos más extremos. Un chico que ya llevaba, en octubre del año pasado cuando se tomó la muestra, setenta inasistencias, según el relato de Savransky. El director le había pedido al preceptor que después de que se agotara la última posibilidad, las 25 faltas, le diera algunas chances más y así fueron autorizando y autorizando, con la excusa de retener al chico en la escuela, contaron los investigadores. El ausentismo de los alumnos es similar en la primaria y la secundaria: en la primera el 66% tienen hasta tres faltas al mes y en las escuelas medias el 64%. Pero es importante la brecha entre pública y privada: más de la mitad de los alumnos de las primeras faltan más de tres veces al año; y en las privadas, esa cantidad de faltas se da sólo en el 6% del alumnado. “Paradójicamente en las escuelas que tienen más chicos con edades mayores a las que corresponde al curso, aumenta mucho el ausentismo: el 45% tiene más de 4 faltas al mes”, precisó Iaies.
    El educador reveló que en países como México y Brasil el control de la asistencia a clase de quienes reciben subsidios se hace por fuera de la escuela. “En Brasil si dejás de mandar al chico a la escuela te mandan un oficial de justicia a tu casa”, dijo.
    El estudio encuestó a 571 directores, 915 docentes y 325 preceptores de colegios primarios y secundarios, estatales y privados, de la Capital Federal, del territorio bonaerense y de otras jurisdicciones.
    De acuerdo al relevamiento, seis de cada diez directivos y docentes de escuelas públicas cuentan con sólo una antigüedad máxima de cinco años. El 60% de las primarias y secundarias, mientras tanto, tiene un promedio de tres horas libres semanales por ausentismo.
    Fuente: Síntesis Educativa, 21-03-2012.
    https://www.facebook.com/notes/glasy-pereira-k/argentina-prolongado-ausentismo-docente/672982636073681

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