Foto: Télam.
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El ministro de Economía, Axel Kicillof, aseguró que el proyecto de ley anunciado este martes por la presidenta para cambiar el lugar de pago de la deuda «es para que Argentina pueda seguir pagando y los bonistas puedan seguir cobrando».

Junto al secretario de Legal y Técnica de la presidencia, Carlos Zannini, en conferencia de prensa en el microcine del Palacio de Hacienda, Kicillof aclaró que «no es un cambio de jurisdicción compulsivo», sino que responde a las dificultades planteadas para el pago de los servicios de la deuda.

Asimismo, subrayó que el endeudamiento del país «fue contraído en los 90» y no era para obra de infraestructura, sino para refinanciar deuda.

Kicillof afirmó que los argentinos se cansaron de la deuda que agobiaba al país, aunque advirtió que «algunos están cacareando para volver a ese modelo» de endeudamiento y afirman que «hay que pagar sin chistar». El funcionario aseguró además que «la reestructuración de la deuda tuvo la lógica de la sustentabilidad».

Kicillof sostuvo que el Banco de la Nación es “el canal de pago seguro para que puedan cobrar sin ninguna dificultad, a través de cuentas que pueden ser en el exterior, como corresponde”.

Justificó luego la medida del gobierno nacional porque “no podemos vivir en el limbo, dejar que la timba funcione y que nos condiciones a todos”.

En cuanto a la inclusión del 7,6% de los bonistas que no entraron en el canje, el ministro de Economía dijo que demuestra la “voluntad indomable que tenemos de respetar los compromisos externos”, y puso como ejemplo que Paul Singer (un acreedor buitre) “puede venir, cambiar sus títulos y conseguir un 300% de ganancia. Pero no lo va a hacer porque es poco para él, porque es buitre, quiere el 1.600%”.

Kicillof advirtió además que los fondos buitre “seguro que van a tratar de conseguir la aceleración” (figura financiera por la cual un grupo de acreedores puede reclamar la extinción del bono y el pago inmediato de la totalidad de la deuda, al considerar que la situación es de default).

“Los bonistas jugaron a tres bandas: tienen bonos no canjeados, seguros de default, y según dice el ‘mercado’, también tienen títulos del canje, no para cobrar los intereses sino para conseguir la aceleración”, dijo en el microcine del Palacio de Hacienda.

Explicó que “lo estamos esperando, porque lo han mandado a decir por los diarios. Que van a acelerar una serie chica, donde sólo hacen falta 25 millones de dólares. Sería el default más extraño del mundo, de alguien que quiere y puede pagar”.

En cuanto al impacto de la incorporación de los bonistas no adheridos a los canjes de 2005 y 2010, precisó que “la deuda se va a incrementar en 7,6%”, y aclaró que “los detalles financieros de cómo se construye en términos de composición de los bonos ese porcentaje es algo que vamos a estudiar”.

De todos modos, el stock de deuda no se incrementa hasta tanto retiren los bonos, por la ley “cerrojo”, y lo harán en una “magnitud diminuta, menos del 10% de la deuda refinanciada”.

Esos acreedores, concluyó Kicillof, “van a tener las mismas condiciones que el riesgo, porque si no vamos a violar nosotros mismos la cláusula Rufo”.

El ministro sostuvo luego que “van a decir que la Argentina no cumple la sentencia, se escapa de los tribunales, le quieren cambiar el nombre al país para no pagar, que son malos, feos, peores, latinos, algunos son negros; es lo que usan ellos para generar un clima”.

En ese sentido, Kicillof, concluyó: “van a decir todas las barbaridades que se le ocurran, a los funcionarios, a los abogados, a la Presidenta, y al juez Griesa le van a decir que tiene que ser más severo con estos prófugos, defaulteadores seriales”.

Carlos Zannini recordó que en 2005 y 2010 “nos apartamos de los casos anteriores, en los que en una renegociación se obtenía plazo y se pagaban más intereses, ya que fue la primera experiencia de reestructuración con quita”.

El funcionario de la Casa Rosada detalló que esas leyes fueron la 26.017, llamada “ley cerrojo”, y la 26.886, para la reapertura del canje en 2010.

De modo que “este es el tercer envío al Congreso, lo cual nos diferencia del resto de los gobiernos, ya que ninguno elevó este tipo de proyectos y deuda externa tenemos desde 1824”.

Zannini aludió luego al fallo del juez de Nueva York, Thomas Griesa, y sostuvo que “en los prospectos se advirtió a los tenedores de bonos que era previsible que alguna autoridad trabara o intentara trabar el pago; se avisó en el origen, y se continuó avisando en los avisos legales publicados por el país”.

No obstante, resaltó, la Argentina “no es una empresa comercial cualquiera, es un Estado soberano y quiere ejercer su poder soberano y que el Congreso diga su palabra”.

Tras detallar las características de la iniciativa gubernamental de pago soberano local, el secretario puntualizó que “no es un nuevo canje, sino una solución permanente y estable al problema práctico que se presenta” para desbloquear el pago a los bonistas.

Zannini desmintió por último que haya hecho gestiones ante bancos o empresas para que compren la deuda a los fondos buitre, y criticó esas versiones “para llenar páginas de diarios, fábulas inventadas por malos periodistas”.

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