Sus historias, edades, lugares de residencia y ocupaciones son distintas, pero convergen en barrio Parque para sumarse a una jornada histórica para su tierra natal, Bolivia: la del referendo sobre la reelección presidencial . Se llaman Basilia, Jaime, Juan, Octavio y Luis. Y en la escuela República de Bolivia comparten su entusiasmo y su alegría por poder votar y encontrarse con tantos compatriotas.
Basilia Quiroga Heredia tiene 44 años y llegó hasta Rosario desde Rafaela, donde vive hace 14 años, cuando dejó Bolivia. “Estamos bien”, resume, con su pequeño nieto en brazos, cuando se le pregunta por qué decidió empadronarse y emprender el viaje para votar, pese a no mediar obligatoriedad alguna para los residentes en el exterior. Basilia había votado por primera vez en las presidenciales de hace dos años, acompañada -en aquella ocasión y en esta- por su marido albañil y sus cuatro hijos. “Siempre queremos poder decidir”, remarca, sin levantar la voz pero sí el tono de la mirada.
Juan Colque, en cambio, habla más fuerte. “Es como si tuviera 18 años, porque es mi primera votación”, exclama, aunque ya hace cuatro décadas que atravesó la mayoría de edad. Lo que pasa es que Juan vino de muy chico a la Argentina y sólo hace un par de años pudo hacer un viaje a su Tarija natal, ocasión que aprovechó para regularizar su documentación boliviana, lo que le permitió ahora poder empadronarse y votar. “Me puso bien contento ver lo bien que están los paisanos en mi país. La llevé a mi señora, que es argentina, y le gustó tanto que ahora quiere que cuando nos jubilemos nos vayamos a vivir allá”, cuenta, entre sonrisas que no le caben en la cara, antes de regresar a San Nicolás, donde trabaja como carpintero de obra para una empresa constructora.

El rubro de la construcción también es el de Octavio Soliz, coordinador de uno de los grupos de bolivianos que llegó hasta Rosario desde Rafaela con el objetivo de opinar sobre si reelección sí o reelección no. “Estamos viendo que hay muchos cambios en Bolivia y queremos ser partícipes”, remarca, para luego estimar en “unas 200 familias” la comunidad boliviana en la llamada Perla del oeste santafesino.

Desde la ciudad de Santa Fe, en tanto, uno de los que llegó a barrio Parque es Luis Flores, vocal de una de las 4 mesas de votación instaladas en Rosario. “Me tocó estar en la mesa y eso es obligatorio, pero me interesa votar, hubiera venido igual”, asegura Luis, de remera de colores vivos, bien acordes a sus apenas 22 años. Luis es empleado de comercio y está en Argentina desde el 2012, cuando vino desde La Paz para “para probar; y me gustó y me quedé”, relata, antes de volver a ocupar su lugar de autoridad de mesa, para atender a los integrantes de los contingentes que fueron llegando cerca del mediodía.

Un buen rato antes había votado ya Jaime Valencia, otro al que la alegría por participar del referendo se le notaba de aquí a Bolivia. “Fuera de la patria los sentimientos patrióticos se expanden”, explicó este boliviano, radicado en Rosario hace dos años pero no para trabajar en la agricultura o la albañilería, como la mayoría de sus compatriotas, sino para ocupar la gerencia general de la empresa Nuevo Central Argentino, que con sus trenes mueve 8 millones de toneladas de diversas cargas por año. Jaime es consciente de que la suya es una de las historias que rompe los arquetipos y prejuicios racistoides respecto de las capacidades laborales de los bolivianos. “No se olviden que el primer presidente de la Primera Junta de gobierno argentino fue don Cornelio Saavedra, un boliviano”, advierte, para remarcar luego que “la similitud de costumbres y culturas entre nuestros países es muy notable”.
Jaime también expresa su intención de colaborar cada vez más con sus compatriotas y todo lo que tenga que ver con su país, como por ejemplo la escuela República de Bolivia, donde conversa con este diario digital después de emitir su sufragio. “A esta escuela vino Maxi Rodríguez, que se crió acá y casi que aprendió primero el himno de Bolivia que el argentino. Tenemos que ayudar de modo concreto a que esta escuela que lleva el nombre de nuestro país sea una escuela cada vez mejor”, plantea, sólo por dar un ejemplo, porque “es mucho lo que puede se hacer”, remarca.

