
Dos trabajadores de un programa de la facultad de Psicología de la UNR que desarrollaban actividades con los niños del barrio República de la Sexta denunciaron que fueron “desobligados” de sus funciones. “Para la nueva gestión nuestro trabajo no es necesario”, indicaron Varón y Martín.
Los trabajadores del equipo de Seguridad Comunitaria de la facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), que llevaban adelante tareas de contención con los niños y adolescentes del barrio República de la Sexta, denunciaron que fueron despedidos por las nuevas autoridades de la casa de estudios. El martes 15 de marzo realizaron una asamblea abierta en la plazoleta de la memoria, ubicada en la entrada a la Siberia, el predio universitario de Riobamba 250 bis. En una extensa charla con el eslabón, explicaron la historia y el complicado presente del proyecto que llegó a contener a 30 pibes y pibas “en situación de vulnerabilidad”.
Varón y Martín son los referentes del dispositivo creado con el principal objetivo de “trabajar en la promoción de los derechos de las niñas, niños y adolescentes que transitan el predio de la facultad”. Pero la historia comenzó varios años atrás, cuando se hicieron públicos diferentes hechos de violencia que tuvieron como protagonistas agentes de empresas de seguridad privada que trabajaban en distintas facultades de la UNR. Hubo denuncias por golpes y maltratos contra los chicos que se acercan a las casas de estudio a vender tortas fritas, bizcochuelo, estampitas, entre otras actividades que desarrollan los chicos que circulan por pasillos y aulas, en busca de un peso.
Algo de historia
Tres años atrás, durante la gestión de la entonces decana de la Facultad de Psicología, Laura Manavella, las autoridades universitarias resolvieron dar un giro sobre la problemática, sacar a la Seguridad Privada y convocar a Martín y Varón, militantes de Causa Organización Popular y el Bodegón Cultural Casa de Pocho, dos jóvenes con mucha experiencia de trabajo social con pibes de los barrios más castigados de la ciudad.
Según contaron a este periódico, la idea fue “cambiar el enfoque” y montar una estrategia de Seguridad Comunitaria, que habilite espacios de contención a los chicos y los acompañe en un proceso de restitución de derechos, reescolarización y no de represión como venía ocurriendo hasta ese momento.
“Si los pibes estaban en la universidad, es porque no estaban en la escuela y detrás de eso hay una historia, una familia, un barrio. Sobre eso nos pusimos a trabajar”, precisó Varón, sentado en un banco de la plazoleta de la memoria en la Siberia, el complejo oficialmente llamado Centro Universitario Rosario (CUR).
“Todo comenzó en 2013, cuando decidieron no cerrarle la puerta a los chicos, pero sí trabajar la problemática desde otra mirada”, rememoró Varón. “Nos dieron un salón, que enseguida se llenó de juegos de mesa, pinturitas, lápices, cartas. Desde allí empezamos a trabajar normas de convivencia, a conocerlos, a saber de sus historias”, recordó.
“También fue todo un trabajo pensar cómo se comportan los adultos con esos pibes”, añadió Martín, quien contó que luego comenzaron a realizar “convocatorias abiertas a los docentes, no docentes, estudiantes, agrupaciones estudiantiles”.
“El barrio tiene una dinámica en que la gente de la facultad va todo el tiempo. Va a hacer una práctica universitaria, a hacer un trabajo solidario por un tiempo y después se retira. Eso es parte de la complejidad con la que debimos laburar”, comentó Martín, quien al igual que Varón se mostraron muy comprometidos con el trabajo y dolidos por la actual situación en la que queda el programa y los pibes.
“Un trabajo de este tipo no se había hecho, no teníamos referencias para ver qué se había hecho en otras facultades”, planteó Martín y agregó, para dar cuenta de una de las tantas cuestiones que pudieron articular con los chicos: “El primer trabajo en profundidad que hicimos fue de reescolarización, que tuvo un gran impacto, en la cantidad de los pibes que venían, por ejemplo”.
Varón refirió además que pudieron trabajar “con todas las organizaciones del barrio, como el Cepla, La Rigoberta, El rancho de la música, con el Cedif, con el Eyucoape”. “Así supimos qué actividades desarrollaban esos espacios, para luego trabajarlos con los chicos, y así fuimos tejiendo”, comentó.
Conflicto
Martín ubica el inicio del conflicto en “las últimas elecciones y el cambio de gestión”. “Cuando asumen las nuevas autoridades nos dimos un espacio de trabajo para informar y rendir cuentas sobre nuestra actividad”, repasó. “Se hicieron reuniones en las que las agrupaciones estudiantiles nos dieron su respaldo, presentamos informes y defendimos el proyecto”, completó Varón.
El nuevo decano, asumido en 2015, es Raúl Gómez, quien según los trabajadores “representa a un espacio de independientes, Socialistas y la agrupación estudiantil Alde”, del maoísta Partido Comunista Revolucionario (PCR).
“La nueva gestión nos empieza a decir que nuestro trabajo ya no es necesario, después que podíamos seguir pero que nos tenían que reducir el sueldo. Nos empiezan a decir que la gestión anterior había dejado muchas deudas”, indicó Varón. “Hasta ahí veníamos con contratos de trabajo que se renovaban cada seis meses, como monotributistas”, acota Martín.
A esa altura, había quedado a mitad de camino una propuesta que habían hecho los trabajadores que “consistía en la incorporación al proyecto de un profesional que articule el trabajo que se venía haciendo con la producción de conocimiento de la facultad”.
“Nos parecía potenciador que desde Psicología se pudiera trabajar desde la nueva Ley de Salud Mental y de Protección integral con los chicos que vienen todos los días”, se lamentó Martín, para quien ante el panorama actual “esa idea queda ya muy lejos”.
Los trabajadores recordaron que “a comienzo de este año el recorte empezó con una oferta laboral que conllevaba una disminución del salario de entre el 25 y el 65 por ciento; reducción de horas y no prevé un lugar físico”. “El lugar de trabajo fue vaciado sin avisar y estas cosas no fueron devueltas, allí había elementos de trabajo; informes; documentación de las familias con las que se trabaja; así como también elementos que organizaciones estudiantiles habían prestado (mesa, ropa, juguetes etc.) y elementos personales”, señalaron.
Durante los últimos días las cosas se precipitaron. La semana pasada les informaron que la facultad “no llevará más adelante esta política pública” y que “no necesitarán más de sus servicios”. Los trabajadores informaron que no cobran el sueldo desde noviembre de 2015. Desde la gestión les indicaron que a partir de febrero de 2016 se encuentran «desobligados».
Pliego de reclamos
El martes pasado, en el marco de una asamblea abierta que Varón y Martín convocaron frente a la facultad, repasaron cuales son los reclamos que están haciendo a las autoridades.
Los trabajadores demandaron la “continuidad del programa o cualquier otro tipo de trabajo centrado en las protecciones integrales de los niños, niñas y adolescentes”, la “designación de un lugar físico de trabajo en la facultad de Psicología o un lugar fuera si es en el marco de un convenio ampliado con la Universidad o con la Provincia” y el “pago de los sueldos adeudados que equivalen a parte de noviembre, y el total de diciembre, enero y febrero”.
Además reclamaron “la inmediata devolución de las cosas que se encontraban en el espacio de trabajo”, la “designación de un encargado cotidiano de articulación con las instituciones y esa persona debería cumplir horario diurno de 10 a 16” y la “posibilidad de buscar y construir convenios con distintas áreas del Estado municipal, provincial y nacional a fin de conseguir recursos, promover derechos y afianzar la responsabilidad en el estado y no en la facultad”.
Por último, los trabajadores sociales exigieron “el aumento de salarios basado en los acuerdos anteriores que equivalían al 35 por ciento más que el de un empleado de resguardo patrimonial, con el incremento del 10 por ciento que no fue entregado desde septiembre y que correspondía a un acuerdo paritario anterior a esta gestión”.
Fuente: El Eslabón

Mariana
21/03/2016 en 12:56
Comosco muy bien el trabajo realizado en el barrio…no solo son necesarios sino que aportan cada dia a que cambie la realidad de esos niños/as…
Silvia gugliotto
23/03/2016 en 8:53
Acuerdo totalmente con el trabajo realizado por estas personas comprometidas con lo social.