
El ministro de Energía Juan José Aranguren respondió al titular de la Asociación Bancaria, Sergio Palazzo, que había insultado al funcionario porque éste había dicho que el gobierno estaba aprendiendo sobre la marcha.
Aranguren protagonizó la semana pasada un exabrupto de ribetes tragicómicos. Según el diario de negocios Ámbito Financiero, el ministro «justificó idas y vueltas por tarifazo: «Estamos aprendiendo sobre la marcha»», en el marco de una audiencia en el Senado de la Nación.
Palazzo, en el cierre del Congreso Nacional Bancario, ensayó una respuesta contundente: «Perdónenme la vulgaridad: Andá Aranguren a hacer prueba y error con la puta madre que te re mil parió».
Ahora, el funcionario se victimizó a través de una carta de lectores de La Nación, publicando una respuesta a las expresiones del gremialista: «Seguramente, el señor Palazzo no sabe que mi madre hubiera cumplido 82 años el pasado miércoles. El recuerdo que hizo de ella es bajo, vulgar, cobarde y no está exento de violencia de género».
Aranguren, sobre las declaraciones que derivaron en ese insulto, aclaró: «Yo nunca me referí de la manera que lo reflejó la prensa». Hecha esa mención, señaló que al margen del insulto le «preocupa la desinformación de un potencial líder de la central de todos los trabajadores».
El ex CEO de Shell dijo que «quien quiera acceder a la versión taquigráfica de la citada reunión en la página oficial del Senado, podrá observar que ante la primera pregunta que me efectuara el senador Juan Manuel Abal Medina, luego de mi exposición inicial», contestó de otra forma a la que fue reflejada.
La presunta desmentida termina confirmando que dijo lo que dijo: «Hago referencia a lo que es la tarifa social para individuos, para personas, para hogares que están afectados. El concepto de tarifa social es un concepto móvil, es decir, estamos también aprendiendo sobre la marcha».
Como si se tratara de un paladín de la justicia social, Aranguren opinó: «El aprender sobre la marcha, para asegurarnos que la tarifa social llegue a cubrir las necesidades de quienes realmente lo necesitan, fue traducido por los que escuchan lo que quieren oír, como una política de prueba y error en la readecuación de los cuadros tarifarios».
Aranguren reiteró que lamenta «el exabrupto del señor Palazzo» y agregó que «si bien éste es un tema personal, no hacer referencia pública al mismo; seguramente hubiera contado con la desaprobación de mi madre».
