
El Senado brasileño dio este miércoles un paso decisivo hacia la destitución de la presidenta suspendida, Dilma Rousseff, al aceptar, por 59 votos contra 21, la acusación sobre irregularidades fiscales en el presupuesto 2015. La maniobra, luego de haberse constatado que no hubo delito, refuerza a Michel Temer en el poder.
«Los peritos dijeron que la presidenta no cometió este acto que se realizó en todos los mandatos anteriores. Este no es un juicio técnico porque no hay pruebas. El relator actuó como en la Inquisición, actuó como Torquemada, creando situaciones que no son de las pruebas», dijo el abogado de Dilma, José Eduardo Cardozo.
En ese sentido, la defensa sostuvo que quiere aplicarse el parlamentarismo para retirar a una presidenta electa. La conspiración es tan evidente que los senadores ni siquiera se molestanen disimularla y evitan incluso a los medios de prensa que apuntalaron el golpe parlamentario.
La votación, es evidente, refuerza al nuevo oficialismo que sustenta a Temer, el mandatario interino, pero sólo en el terreno institucional. El rechazo popular, aún larvado, no deja de expresarse a medida que se recortan derechos y programas inclusivos, producto de los mandatos de José Inacio Lula Da Silva y la propia Rousseff.
La votación
La Cámara aceptó por 59 votos contra 21 la acusación contra la presidenta suspendida y a fin de mes se resolverá si sigue o no en el cargo.
El próximo paso será la sesión que a fin de mes deberá sostener el Senado para definir si absuelve o condena a Rousseff, ahora procesada, por supuestamente violar la ley de responsabilidad fiscal de 2015, una acusación que es calificada como un «golpe parlamentario» por parte de sus defensores.
La sesión, que duró más de 16 horas, enfrentó a los defensores del impeachment con los de Rousseff, mientras que en al menos 16 ciudades de Brasil se realizaron manifestaciones de grupos que reclaman la salida de Temer del gobierno, al que acusan de golpista.
El resultado pone en aprietos las negociaciones de Rousseff para el día del veredicto, posiblemente el 29 de agosto, ya que el Senado puede destituirla con dos tercios de los votos, es decir, 54 de los 81 senadores.
El resultado de esta madrugada permitió observar que los que quieren la destitución de Rousseff son más de los necesarios, un resultado al cual se adelantaron parlamentarios del Partido de los Trabajadores (PT) que anunciaron que recurrirán a la Comisión de Derechos Humanos de la OEA para que se suspenda el juicio político.
La votación sirvió para respaldar el informe acusatorio contra Rousseff confeccionado por el senador Antonio Anastasia, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), aliado de Temer, que indicó que Rousseff violó la Constitución al realizar movimientos en el presupuesto sin autorización del Congreso. Todos los presidentes que antecedieron a Dilma lo hicieron, y cientos de peritos afirmaron que ese procedimiento no constituye delito.
