Si bien las autoridades de General Motors recogieron el guante y dejaron de hablar de despidos, ahora plantean un régimen de suspensiones para 160 empleados efectivos con una baja salarial progresiva hasta diciembre del año que viene, situación rechazada por Smata, que prefiere suspensiones rotativas para los 2.300 trabajadores de la planta. Más, el gremio de los mecánicos denunció que estos operarios “están marginados en un galpón” de la fábrica automotriz. Fernando Villalba, integrante de la comisión interna de GM, fue más allá: “Están hacinados con una constante presión de la patronal que quiere despedirlos sí o sí”.
Y en este marco, el grupo de empleados que sufre esta situación se concentró este sábado a la mañana en el cruce de las peatonales Córdoba y San Martín “para volantear y explicarle a la sociedad el comportamiento de esta empresa”.
El conflicto de GM se inició hace un mes cuando la multinacional se despachó con 436 despidos. Después de maratónicas negociaciones, conciliación obligatoria mediante, el gremio consiguió frenar los despidos hasta diciembre de 2009 y aceptó negociar suspensiones, pero no el régimen que quieren imponer las autoridades de la empresa estadounidense.
Marcelos Barros, secretario general de Smata Rosario, advirtió que la medida de fuerza que se iba a cumplir el viernes pasado y fue suspendida luego de que la patronal diera marcha atrás con los despidos, “sigue latente”.
Si bien las autoridades de General Motors ya no hablan de despidos, ahora el punto de conflicto con Smata pasa por el régimen de suspensiones que quiere aplicar la firma. “La empresa pretende suspender a 160 empleados, con una baja salarial progresiva hasta diciembre del año que viene, para después despedirlos. Nosotros queremos que las suspensiones sean rotativas para los 2.300 trabajadores de la planta, porque si no estos 160 van a quedar marginados, como si fuesen empleados de segunda”, planteó el dirigente sindical.
Por su lado, Villalba, de la comisión interna de GM, comentó que “el objetivo es que todos los compañeros están adentro cumpliendo con sus tareas habituales”. El empleado de la firma automotriz aseguró, en diálogo con el programa radial Noticias Piratas, que “la empresa todavía está muy lejos de atravesar una crisis como argumenta”.
Vale mencionar que en el medio de las negociaciones con el gremio, la patronal despidió a 175 operarios a raíz de que sus contratos temporarios caducaron, pese a la conciliación obligatoria dictada por la cartera laboral santafesina.
En cuanto a los 160 empleados efectivos que están en la planta de Alvear pero sin cumplir ninguna función, aislados en un galpón donde supuestamente la firma les dicta cursos de capacitación, Villalba expresó que “están hacinados en un galpón de chapa. Es una clara maniobra de la empresa para meterles presión y que firmen el despido”.
Según el ministro de Trabajo Carlos Rodríguez, desde el punto de vista productivo, la empresa argumenta tener un sobrante de trabajadores debido a que el modelo Vitara dejará de fabricarse. Por otra parte, dicen tener un recorte de los pedidos de Brasil respecto del Corsa: “Si bien es cierto que a fines de 2009 estarían comenzando con la fabricación de un nuevo modelo de auto, la empresa indicó que esto tendería a reemplazar al Corsa”, aclaró.
El martes, a las 11, las partes vuelven a sentarse a la mesa de negociaciones en la sede local del Ministerio de Trabajo de la provincia. Cabe recordar que la cartera laboral santafesina extendió la conciliación obligatoria hasta el 2 de diciembre.
