
El paro comenzó desde las cuatro de la tarde del lunes, cuando los trabajadores del segundo turno se declararon en estado de “asamblea permanente”. Fernando Villalba, uno de los delegados de la fábrica, explicó que “una seguidilla de sucesos fueron caldeando el ánimo de los compañeros”, y agregó que “desde la semana pasada la empresa no cumple la conciliación obligatoria. Encima nos fuimos enterando que no le habían depositado el sueldo a algunos compañeros y, hoy a la mañana, no dejaron entrar a la planta a otro grupo”. Los dirigentes gremiales de Smata recibieron el apoyo de la CGT Rosario, y anunciaron que no descartan "organizar una gran movilización hasta la puerta de la fábrica”. Este martes es la última reunión de la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo provincial.
La organización gremial y la empresa habían llegado a un entendimiento, alrededor de la suspensión de personal hasta fines de 2009 cuando la automotriz comience a producir un nuevo vehículo, con el fin de que no haya despidos. Pero GM apuntó la medida sobre la cabeza de 150 obreros, mientras Smata sostiene que la misma tiene que ser rotativa sobre el total del personal de la planta de Alvear. El conflicto sigue trabado en ese punto y su resolución sigue siendo un enigma.
La conducción de Smata decidió convocar a un paro tiempo indeterminado ante el despido de personal contratado en cuentagotas que realizó la empresa, violando la conciliación obligatoria dispuesta por el Ministerio de Trabajo de la provincia, que implicaba retrotraer la situación antes de conflicto. Es decir, el sindicato no realiza medidas de fuerza y la empresa toma a todo el personal.
Pero según denunció el secretario general de Smata Rosario, Marcelo Barros, General Motors "ha ido despidiendo contratados de a pequeños grupos" en clara violación a los alcances de la conciliación obligatoria.
Por esa razón los trabajadores decidieron paralizar la planta que la firma trasnacional posee en la localidad de Alvear, donde emplea a unos dos mil obreros automotrices.
La última reunión de la conciliación obligatoria está convocada para este martes, pero nadie sabe qué puede ocurrir ante el recrudecimiento del conflicto durante la jornada del lunes. La negociación entre las partes está también bajo la lupa del gobierno nacional, que no quiere que el de GM Rosario se convierta en un caso testigo en el país, de empresarios que acumulan ganancias en épocas de bonanza económica y socializan pérdidas con sus trabajadores ante el primer cimbronazo de su producción.
Este martes a las 6 ingresa el nuevo turno de trabajadores, con el paro ya decretado por tiempo indeterminado. Probablemente la empresa les impida el acceso a la planta.
En los últimos días los empleados de GM habían denunciado que la empresa los filmaba mientras trabajaban y les tomaba fotografías, en medio de un clima enrarecido y cuando la negociación entre sindicato y patronal todavía permanecía encarrilada.
