Desde su trono en la poderosa ciudad-estado de El Vaticano, el Papa Benedicto XVI realizó un llamado a la solidaridad y reiteró su tradicional pedido de paz y tolerancia apenas horas después de atacar a las denominadas minorías sexuales, comparando a la homosexualidad con "los cambios climáticos que amenazan con destruir la tierra".

El Papa Benedicto XVI ofició este jueves la misa del Gallo en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, desde donde emitió su tradicional mensaje de Navidad, fecha que recuerda el nacimiento de Jesús, un hecho que según cuenta la tradición, se produjo en un sencillo y nada pulcro lugar destinado a los animales. Desde la palaciega ciudad-estado, unas pocas hectáreas amuralladas donde se concentran riquezas en forma ostentosa, el Papa alemán se refirió a la crisis económica mundial y abogó por la paz en Medio Oriente.

Este martes, el Papa Benedicto XVI atacó duramente a los homosexuales en su discurso de fin de año en el que calificó la confusión de los sexos “como una amenaza tan grave para la humanidad como los cambios climáticos que registra el planeta”. El violento embate del jefe de la Iglesia Católica contra "la negación de las leyes de la naturaleza" generó fuertes críticas de asociaciones y personalidades homosexuales tanto en Italia como en el resto de Europa.

Pero apenas horas después de ese ataque virulento, tal vez por obra y gracia del denominado espíritu navideño, este jueves el Papa habló de solidaridad y paz. "Si cada uno piensa sólo en sus propios intereses, el mundo se encamina a la ruina", señaló el papa Benedicto XVI en su tradicional mensaje, en el que pidió además que esta Navidad "anime a todos (…) con espíritu de auténtica solidaridad" en un mundo en el que "se mira con desconfianza el futuro que se está haciendo cada vez más incierto, incluso en las naciones del bienestar".

Benedicto XVI denunció las consecuencias de la guerra, el terrorismo, la explotación y el egoísmo. Ante decenas de miles de creyentes reunidos en un frío clima invernal en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, el líder de la Iglesia católica cargó contra la "abyecta lógica de la confrontación y la violencia". Llamó a seguir el camino del diálogo y de las negociaciones para "superar las tensiones dentro de cada país y encontrar soluciones justas y duraderas".

"Que la luz divina de Belén se extienda por Tierra Santa, donde el horizonte vuelve a oscurecerse para israelíes y palestinos. Que se propague por Líbano, Irak y todo Medio Oriente", dijo el jefe de la Iglesia católica entre los muy luminosos destellos de las joyas, el oro y el mármol que lo rodea en el balcón central de la fastuosa basílica de San Pedro, levantada en nombre del que nació en un pesebre.

Benedicto XVI pidió que "fructifiquen los esfuerzos de quienes no se resignan a la lógica perversa del enfrentamiento y la violencia y prefieren, en cambio, la vía del diálogo y la negociación para resolver tensiones".

Para finalizar, el religioso alemán pronunció su bendición Urbi et Orbi (A la ciudad y al mundo) y ofreció un saludo navideño en 64 idiomas.

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