El 2009 arrancó bien para los trabajadores que recuperaron el frigorífico Tatra de la ciudad de Vera, que reanudaron la producción de embutidos con el visto bueno de la Agencia Santafesina de Seguridad Alimentaria (ASSAL). Luego de casi un año de haberse cerrado las puertas del histórico frigorífico de la localidad del norte santafesino –cuyo propietario es Héctor Tregnaghi, ahora detenido por haber matado al intendente Raúl Seco Encina–, el proyecto de los ex trabajadores comenzó a hacerse realidad.
Primero se logró la conformación de la cooperativa de trabajo y un convenio de explotación con la patronal, luego el pago doble del seguro de desempleo nacional con el fin de invertirlo en un proyecto asociativo y, tras idas y vueltas con los funcionarios del Senasa para la habilitación de la planta que hasta hacía muy poco tiempo había funcionado con aval de ese organismo nacional, llegó la habilitación provincial.
Según informaron desde Vera, los siete asociados esperaban este momento y todas sus acciones se orientaron a terminar de poner en condiciones el establecimiento y las maquinarias para volver a producir. Luego de varias reuniones, la Agencia Santafesina de Seguridad Alimentaria (ASSAL) aprobó el establecimiento para que la cooperativa comenzara a producir los reconocidos embutidos.
Mariela Borghetto, técnica en alimentos y presidenta de la Cooperativa de Trabajo Tatra Limitada, comentó con orgullo: “Estamos por demás de agradecidos, aunque hemos sido muy cuidadosos y responsables y estamos elaborando los manuales de buenas prácticas en manufacturas y trabajando en tareas específicas de limpieza para industrias alimenticias”.
La producción inicial fue de 500 kilos semanales, aunque proyectan duplicar esa cantidad en muy poco tiempo. Este volumen corresponde a la mortadela, que es el producto que picó en punta. Ahora le siguen los salamines, para los cuales están terminando el rotulado correspondiente, que ahora se venderán con la denominación cooperativa Tatra pero manteniendo, afirman en Vera, el sabor y la calidad de los productos que antes se comercializaban con la marca Don Mario.
A la hora de agradecer, Borghetto destaca la disposición de las autoridades provinciales de la Agencia Santafesina de Seguridad Alimentaria por permitir el funcionamiento del establecimiento, y a las carteras de Producción y Trabajo. Otro de los pilares importantes, señala, fue la experiencia aportada por integrantes de la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajadores Autogestionados (Facta). Desde el pago chico fueron acompañados por un grupo denominado Ecos (Espacio de Compromiso Social), del cual participa Mariela. Se trata de jóvenes de la ciudad que estudiaron afuera y que se reencontraron en Vera con el objetivo de “promover el desarrollo productivo y cultural de la ciudad”.
La apuesta más ambiciosa de Ecos en ese sentido es el apoyo y asesoramiento al frigorífico recuperado, además de fortalecer “los mecanismos de participación ciudadana”. Y los primeros aportes ya fueron hechos, con asesoramiento jurídico y contable y con los cambios en el rotulado y el diseño del envoltorio de los embutidos, realizados por miembros del grupo.
