Por Manolo Robles. Premeditadamente o no, la internación amortigua el anuncio de ruptura con el kirchnerismo. La intervención quirúrgica es física y también política. El ex piloto se muestra dispuesto a volver a las pistas con un portazo político que no se puede desligar de su estado de su salud, nada grave, parece, pero alcanza para evitar los fierritos de los movileros en caliente.
Así, el propio Reutemann hablará de lo que acaba de anunciar sin hablar acorazado en su afección de salud, evitando dar explicaciones bien encima de una decisión con la que expone la consolidación de un cambio de estilo, ahora signado por una ambición política que lo pone otra vez en la línea de fuego, en la pista de la carrera electoral, en la que habrá que ver si le alcanza la nafta.
Aún con un kirchnerismo que aparece hoy afrontando el desgaste de la gestión presidencial, lo del Lole conlleva el riesgo de lo de sacar los pies del plato. Basta recordar lo que el bonaerense José María Díaz Bancalari dijo tras el lanzamiento de la entente Macri-Solá-De Narváez: “ahora son antiperonistas”, les tiró.
Vale recordar también la suerte de quienes, por derecha o por izquierda, sacaron los pies del plato peronista.
Pero Reutemann tiene la más alta intención de voto en la provincia por lejos, instalan los reutemistas dando por cierto algo que es al menos analizable. ¿Qué pasará con el piso histórico del 30 y chirolas por ciento del peronismo en Santa Fe en un escenario con una lista reutemista, otra del Frente Progresista y una tercera del kirchnerismo en torno al también desgastado pero incansable Agustín Rossi? ¿Se emblocarán automáticamente con el Lole decididamente jugado a expresar el modelo agroexportador todos esos peronistas de voto fiel a Perón y Evita? ¿No habrá al menos un diez o un quince por ciento que prefiera respaldar al kirchnerismo, avizorado como por lo menos más parecido al peronismo histórico que el perfil de terrateniente buen patroncito que ofrece el ex piloto?.
Por el otro lado ¿Captará el Lole automáticamente todo el voto gorila del “campo” y las clases medias urbanas? ¿Está tan desgastado el socialismo como para perder ese voto gorila?
Las cuentas, entonces, atemperan el mito del Lole ganador con la fusta bajo el brazo.
Así como adhesiones y mucha soja, el ex gobernador también ha sabido, a lo largo de su carrera política iniciada de la mano de Carlos Menem, cosechar rechazos de importantes sectores de la sociedad.
En la política, como en la fórmula uno, jugarse a dejar de ser segundón y ganar el campeonato nunca es sencillo.
