
Todo indica que la oposición sigue apostando a diluir la discusión de proyectos legislativos de fuerte impacto sobre los intereses de los grandes grupos económicos apelando a la descalificación del gobierno.
Como antes fue –por citar un ejemplo importante y cercano– con la estatización de las Afjp, ahora los dardos apuntan contra la iniciativa en pos de una nueva ley de radiodifusión con la misma cantinela de que podría ser buena si no fuera impulsada por los malísimos de los Kirchner. Basta repasar declaraciones de dirigentes opositores publicadas este viernes y en la víspera por Clarín, que justamente es uno de los grupos que podrían verse perjudicados si avanza el proyecto que pretende, entre otras cosas, acotar las prácticas monopólicas en la prensa y la comunicación.
Este viernes el gran diario argentino manejado por Ernestina Herrera de Noble y sus acólitos reprodujo dichos del titular de la UCR Gerardo Morales y la diputada del mismo partido Silvana Giudici, presidenta de la comisión de Libertad de Expresión de la Cámara baja nacional.
“Estamos convencidos que entre los superpoderes y la presión a la Justicia que les garantice impunidad, el círculo de concentración del poder se cierra con el control de los medios de comunicación”, lanzó el jefe radical, también senador nacional.
Giudici, por su parte, se asumió sin sonrojarse como dueña de la verdad. “No hay que mentir”, pontificó, porque “es ciencia ficción pensar que la ley propuesta por el kirchnerismo pueda ser seria y objetiva”.
En su edición de este último jueves, Clarín ya había publicado expresiones contrarias a la iniciativa de la Casa Rosada de parte de otra radical, Margarita Stolbizer, dotadas de la misma falta de sustancia respecto del tema en discusión. “Tengo miedo de que la Ley de Radiodifusión se convierta en un ariete para que (Néstor) Kirchner comience a apretar a los periodistas”, fue el planteo de Margarita.
En fin, ejemplos –y desvergüenza– sobran. Y confirman lo que se preveía desde los sectores que vienen bregando desde 1983 por terminar con la ley de radiodifusión de la dictadura: cuando algún gobierno se decida a avanzar hacia una nueva norma que regule las comunicaciones y ponga al menos un poco de freno a los oligopolios del sector se va a desatar un lobby feroz de parte de los grupos económicos concentrados, que siempre tienen alcahuetes a mano.
El proyecto del gobierno será presentado el miércoles próximo en La Plata, y según anunciaron desde la Rosada luego habrá un período de unos tres meses de consulta a distintos sectores de la sociedad.
Así, el debate y los embates opositores se van a multiplicar y habrá mucho por hacer de parte de quienes coinciden en la necesidad de sancionar una nueva ley en base a los 21 puntos por una radiodifusión democrática.
