A la hora señalada, 18.30, pintaba para fiasco. De a poco fue cayendo gente y finalmente, unas 400 personas se manifestaron este miércoles frente al Monumento a la Bandera exigiéndole más seguridad “a los políticos” desde su calidad de ciudadanos.

El “que se vayan todos” mutó esta vez en “que se vayan los que no nos brindan seguridad” pero el tufillo a cacerola no estuvo ausente y aquel metálico plin plin, plan, coro ominoso del 2001, tiñó los discursos y las consignas de las personas que se reunieron en el lugar batiendo palmas, cantando el Himno y enarbolando pancartas y carteles.

Pero el corifeo sonó breve, corto y mal sazonado. Y Rosario no es lo mismo que el Buenos Aires versión TN, y entonces, lejos de una gran movilización, fue apenas tristón grupete, y la versión del Himno Nacional fue un tenue hilo de voz colectivo.

Los enormes camiones de exteriores que vinieron desde Buenos Aires a registrar una épica de clase media, obtuvieron apenas opereta.
 

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