
Vecinos de Desvío Arijón, una localidad santafesina de 3 mil habitantes ubicada cerca de la capital provincial, reclaman que los productores de soja de la zona dejen de envenenarlos con glifosato, el poderoso herbicida al que sólo resiste la soja.
Según un informe del Foro Argentino de Radios Comunitarias (Farco), hartos de las fumigaciones, la presidenta del Servicio de Atención Médica Comunitaria (Samco) Liana Alonso, integrante también de la emisora comunitaria Radio Del Pueblo de Desvío Arijón y su yerno Jeremías Chauque, hijo del músico Rubén Patagonia, decidieron pararse delante de una fumigadora terrestre que rociaba glifosato cerca de donde ellos viven para impedir que los siga envenenando.
Sin embargo, ambos terminaron con una causa judicial en su contra por violación de domicilio y amenazas. La vecina reflexionó: “¿Quién viola domicilio? ¿Quién amenaza nuestras vidas?, eso es lo que nos preguntamos. Realmente tenemos las vidas amenazadas por la agresión de estos agrotóxicos, el glifosato, que sabemos las consecuencias que está teniendo en nuestra gente, no solamente en Desvío Arijón, sabemos que esto es en gran parte del país”.
En Desvío Arijón viven unas 3 mil personas. La zona siempre estuvo rodeada de plantaciones de frutilla pero hoy el cultivo que predomina es la soja.
La ley provincial 11.273, conocida como ley de fitosanitarios, que regula el uso de agrotóxicos en Santa Fe permite que se fumigue en zonas rurales por más que haya pobladores. Los vecinos del pueblo hicieron una presentación ante la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia de Santa Fe, pero también decidieron organizarse e iniciar acciones para logar una reforma de la ley.
Liana Alonso señaló que esta ley “habla de las distancias de fumigación de las áreas poblada", "O sea que a los que vivimos en las zonas rurales tienen todo el derecho de pasarnos por encima con el avión, envenenarnos, intoxicarnos y matarnos”, disparó.
Consultada sobre si los productores sojeros de la zona que están envenenando a la gente de Desvío Arijón participan de las protestas de la patronal del campo, Alonso respondió: "sí, por supuesto. Por supuesto que participan”.
Además contó que el productor que hizo la denuncia contra ella y su yerno lleva en su camioneta un cartel que dice “todos somos el campo” y que les dijo que le importaban “tres carajos” las familias que sufrían las fumigaciones.
“Cuando se acercó con su camioneta 4 X 4, su bombacha blanca, sus alpargatas de carpincho y su camisa blanca, tenía puesta una bandera argentina y un cartel que decía ‘todos somos el campo’, contó.
"Así que queda bastante definido donde están puestos los intereses. Y en un momento cuando yo le hago este planteo él me dice ‘a mí me ampara la ley de fitosanitarios y a mí me importan tres carajos, las setenta familias que viven en el barrio La Papelera’. Esos fueron los términos, ellos hacen su negocio a costa de nuestra vida”, relató.
(Fuente: Farco)
