
El responsable del Observatorio de Medios de Argentina, Víctor Ego Ducrot, afirmó que ciclos como el de Tinelli (ShowMacht, Canal 13) “forman parte de los recursos manipuladores de las grandes corporaciones mediáticas”.
“Nuestros queridísimos políticos, adorados por la gente. Hasta ahora, ellos decidían tu futuro, ahora, vos decidís el de ellos”, así arrancó Marcelo Tinelli el nuevo segmento de ShowMacht: Gran cuñado, un reality con la personificación de principales candidatos para las elecciones legislativas y personajes del espacio político actual.
Se trata de la segunda vez que el conductor pone al aire la propuesta. La primera fue durante el gobierno de Fernando De la Rúa. Esta vez, el primero en entrar a la casa del Gran Cuñado fue el Néstor Kirchner caracterizado por Freddy Villareal.
El humorista entró en escena con una supuesta “nueva bandera de Racing” que, en realidad, era la banda presidencial, y repitió la frase que hace un tiempo dijo el titular del Partido Justicialista (PJ): “¿Qué te pasa Clarín?”
También se vieron las personificaciones de Mauricio Macri, Francisco De Narváez, Alfredo De Angeli, Elisa Carrió y Julio Cobos. Esta noche, en tanto se espera la incorporación de Aníbal Fernández, Felipe Solá, Guillermo Moreno, Alicia Kirchner, Nacha Guevara, Luis D’Elía, Carlos Reutemann, Hugo Moyano, Sergio Massa, Daniel Scioli y Luis Juez.
“Lo de Marcelo Tinelli ni siquiera es humor político. La banalización, la travestización de los medios de comunicación en Argentina le han quitado contenido inclusive a las categorías tradicionales. Lo que hace Tinelli es utilizar un recurso, muy bien elaborado, que es el estímulo de ciertas tendencias, que anidan en todos nosotros, que es el goce del ridículo ajeno”, aseguró en diálogo con Política&Medios Víctor Ego Ducrot, docente y director del Observatorio de Medios de Argentina.
Además, añadió que no hay casi diferencia entre “el baile del caño” y “las caricaturas lamentables de los personajes políticos”.
En este sentido, el profesor de la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) opinó que, en términos estratégicos, es mucho más peligrosa la instauración del baile del caño que la ridiculización de los funcionarios: “La primera apunta a una creación y difusión de sentidos comunes, de sentidos de valores y una ética y una estética perversa. Es mucho peor”.
Para Clarín, sin embargo, el segmento de Tinelli representa “la vuelta del humor político a la televisión” que “no deja dormir a los políticos”, según expresó en una nota publicada la semana pasada.
En otro artículo, en su edición online de este martes, el matutino porteño exaltó la buena predisposición de Macri y De Narváez, contrastándola con la indiferencia de Néstor Kirchner.
“Hay que tener sentido del humor. No me gustó que me pusieran tantas canas”, dijo este mediodía Macri. De Narváez, en tanto, calificó al producto de «muy bueno» y destacó la capacidad de Tinelli para hacer humor. Kirchner, en cambio, afirmó que no pudo ver su personificación porque, dijo, estuvo «trabajando hasta la medianoche»”, sostuvo Clarín.
Para Ego Ducrot “el Grupo Clarín no va a dejar de lado la posibilidad de montar un escenario como ese. Habría que fijarse y seguir con detenimiento la cobertura que viene haciendo sobre las elecciones. Desde el Observatorio de Medios prácticamente comprobamos que se convirtió en una especia de órgano oficial de una oposición sistémica al gobierno nacional”.
Y luego profundizó sobre su afirmación: “Construcciones mediáticas o programas como el de Tinelli, particularmente este espacio, forman parte de los recursos manipuladores de las grandes corporaciones (…) Es un modo de construcción cultural muy perversa, solo posible en un medio oligopolizado. No tienen sentido hablar de medios de comunicación, como instituciones que median, cuando estos medios concentrados se han convertido en un sujeto mismo de la puja por el poder”.
(Fuente: Politica&Medios)
