
Los créditos hipotecarios que se lanzarán en momentos, y que serán presentados por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, tendrían mejores condiciones de las que se venían barajando, según adelantó el diario económico El Cronista Comercial.
Podrían calificar quienes tengan ingresos familiares desde alrededor de 2.000 pesos, siempre se habló de 3.000 o más, por lo que ahora incluiría a algunos sectores que quedaban afuera como maestros y empleados de comercio, entre otros. Habría créditos de hasta 20 años de plazo, con tasas desde el 14 por ciento hasta el 20 por ciento o menos, que además serán fijas y en pesos. Así, la clase media baja por fin sería tenida en cuenta. Habría un año de gracia para los que construyan. Pero los detalles concretos del plan los develará la propia presidenta.
“Desde que se delinearon las primeras precisiones del plan, hasta el resultado final que se anunciará mañana (por este martes), los cambios realizados buscaron que el universo de tomadores de créditos sea más abarcativo”, apuntó un funcionario, según publica en la edición de este martes El Cronista Comercial.
“En la reunión de la Comisión de Vivienda del viernes último logramos que haya préstamos a 20 años de tasa; aunque si fuera por los accionistas privados del banco el máximo hubiera sido exactamente la mitad”, apuntó otra fuente. De las cuatro líneas de crédito que se barajaban hace una semana, se descartó la destinada a reformas. Se habría superpuesto con la que ya lanzó Anses al 13% y que tiene cerca de 1.000 préstamos.
Las otras tres líneas serán lanzadas, según adelantó El Cronista Comercial: construcción, compra y ampliación de viviendas. Las condiciones serán más favorables para aquellas que tengan mayor impacto multiplicador sobre la actividad económica, y las menos favorables en caso contrario. Por ejemplo, la construcción de una primera vivienda tendrá tasa fija y en pesos del 10%, mientras que el Costo Financiero Total (CFT) llegará al 14%. Para las ampliaciones regirían las mismas condiciones. En el caso de construcciones nuevas habrá un año de gracia, especialmente útil para quienes construyen su casa mientras siguen alquilando.
En el otro extremo estará la compra de propiedades usadas, que pagaría un CFT del 18 al 20%. En este caso, como en todos los demás (excepto la construcción de nueva vivienda), el plazo bajará a 15 años. De todas maneras, “hace un mes sólo se pensaba en construcción, ampliación o vivienda única; la alternativa de inmuebles usados no existía”, comentó uno de los funcionarios consultados.
También habría bajado el ingreso familiar mínimo para llegar a los créditos, mientras que subió la relación cuota/ingreso permitida. El mínimo siempre estuvo entre los $ 3.000 a $ 4.000, pero también habría posibilidades para los que ganan desde $ 2.000. Por supuesto que serán los créditos de menor monto, pero pueden alcanzar para construir una vivienda en las ciudades o pueblos del interior donde todavía las compraventas inmobiliarias se realizan en pesos. Por ejemplo, capitales como Salta o Río Gallegos, especialmente en sus barrios más humildes.
La mayor flexibilidad también se dará en la relación cuota/ingreso. En el mercado es difícil que se acepte más del 20 o 25%, en otras épocas lo usual era hasta 30%. En los nuevos créditos, el tope es el 40%. Es decir, una familia con ingreso de $ 3.000 podrá pagar hasta $ 1.200 de cuota hipotecaria (se buscará que sea lo menos posible), cuando antes nunca le hubieran permitido más de $ 900. Esa cuenta resultará en la posibilidad de subir el monto total del préstamo.
