La fábrica de cristales oftalmológicos que cerró el jueves pasado y dejó a 57 trabajadores en la calle, accedió finalmente a la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo provincial. En rigor, los despidos quedaron sin efecto y la histórica firma rosarina reabrirá este martes sus puertas aunque, por ahora, no volverá a producir.

Sucede que en el encuentro llevado a cabo en la sede de la cartera laboral se resolvió convocar a una nueva audiencia para el próximo viernes. Y en principio hasta ese día, catorce empleados –dos de ellos delegados– ingresarán a la fábrica de Mendoza al 8100 a realizar tareas de mantenimiento y administrativas. También se acordó la liquidación de los sueldos de los trabajadores para este jueves.

Además de funcionarios de los ministerios de Trabajo provincial y nacional, de la reunión realizada en la sede de Ovidio Lagos y San Lorenzo participaron los secretarios generales del Sindicato de Empleados de la Industria del Vidrio y Afines de la República Argentina (representa al personal administrativo, a los capataces y encargados) y del Sindicato de Obreros de la Industria del Vidrio y Afines (representa al personal que maneja las máquinas). Uno de los dueños del laboratorio, acompañado por sus abogados, también estuvo en el cónclave.

“Conseguimos la conciliación obligatoria que retrotrae la situación y anula los telegramas de despido. Veremos que pasa el viernes que viene cuando nos volvamos a reunir con la empresa. Mientras tanto, doce empleados más un delegado por sindicato podrán ingresar a la fábrica de cristales para anteojos para aceitar y mantener la maquinaria y realizar tareas administrativas”, contó Miguel López, titular del sindicato de empleados del vidrio. “En caso de que la empresa mantenga su intención de cerrar las puertas nosotros plantearemos un régimen de vacaciones para el personal”, agregó el dirigente gremial.

Los empleados que el jueves pasado se presentaron a trabajar en Balbazoni Hermanos SRL, en Mendoza y Wilde, se encontraron con la ingrata sorpresa de que la fábrica había cerrado por decisión de los hermanos Humberto y Rolando Balbazoni, acusando “cansancio y deudas acumuladas”. Enseguida los trabajadores decidieron montar guardia en las puertas del laboratorio que provee a diferentes ópticas de la ciudad, a fin de custodiar los elementos de producción. Si bien no podían ingresar por impedimento de la seguridad privada que contrató la empresa, desde el mismo jueves realizaron turnos de seis horas para permanecer apostados en la vereda, sin cortar la calle, a la espera de una definición del conflicto laboral que, como se dijo, afecta a 57 personas.

La empresa entró hace un año y medio en convocatoria de acreedores, aunque siguió adelante. “Hasta antes del cierre la producción de cristales era normal. Estamos en las 500 órdenes diarias de cristales de laboratorio para ópticas y otros laboratorios que no pueden realizar determinados trabajos. Acá también lo calibramos, es decir montamos los cristales en el armazón de los lentes, y le hacemos el tratamiento de antirreflejo contra rayos ultravioletas”, contó Diego Bisolatti, empleado de Balbazoni Hermanos desde hace 25 años.

A decir de algunos empleados, la empresa cerró en menos de un mes las trece sucursales que tenía en todo el país. “En seis de ellas, los trabajadores se quedaron con la producción y se pusieron a trabajar por cuenta propia. Los dueños dicen que están cansados y que además tienen muchas deudas”, relataron los trabajadores.

Si la firma con 60 años de historia en Rosario insiste con la intención de cerrar, Bisolatti sostuvo que la intención de los trabajadores es que ceda las máquinas –bastante modernas y computarizadas– para poder continuar con la producción de cristales oftalmológicos.

La viceministra de Trabajo provincial, Alicia Ciciliani, habló de “irresponsabilidad empresaria” en relación al cierre intempestivo de este laboratorio. “Cuando uno desarrolla una empresa de la que dependen las vidas de una enorme cantidad de personas hay mayores responsabilidades que asumir”, indicó la funcionaria. Finalmente la empresa aceptó la conciliación obligatoria y el viernes que viene las partes volverán a sentarse a la mesa de negociaciones con el objetivo de hallar una salida definitiva para el conflicto.
 

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