.jpg)
Se prevé para alrededor de las cuatro de la tarde de este jueves la llegada de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a la planta de General Motors. La mandataria llegará con un crédito bajo el brazo, en un marco de anuncios de inversión en áreas industriales que opacan los pronósticos más apocalípticos respecto de la incidencia en el país de la crisis financiera internacional y, además, garantiza muchos puestos de trabajo. Este mismo jueves otra automotriz, Volkswagen, presentó el nombre del modelo de camioneta que comenzará a fabricar en Pacheco, con una inversión de 1.300 millones de pesos. En la víspera, el nuevo dueño de Mahle prometió que aumentarán los puestos de trabajo en la fábrica rosarina que había cerrado en abril; y la propia Cristina presidió en el conurbano bonaerense la inauguración de la nueva planta de la empresa que produce Termas, Gancia y otras bebidas.“Entre el 2003 y estos días la participación de los trabajadores en el PBI nacional pasó del 34 al 43 por ciento”, remarcó la presidenta. Un país que –se está comprobando en los últimos tiempos– a algunos no le conviene.
En la víspera, el nuevo dueño de Mahle prometió que aumentarán los puestos de trabajo en la fábrica rosarina que había cerrado en abril; y la propia Cristina presidió en el conurbano bonaerense la inauguración de la nueva planta de la empresa que produce Termas, Gancia y otras bebidas.“Entre el 2003 y estos días la participación de los trabajadores en el PBI nacional pasó del 34 al 43 por ciento”, remarcó la presidenta. Un país que –se está comprobando en los últimos tiempos– a algunos no le conviene.
En General Motors, Cristina va a anunciar un crédito de entre 150 y 200 millones de pesos para que sus anfitriones consoliden su proyecto de invertir más de 500 millones de la misma moneda en la fabricación de un nuevo modelo de automóvil. Este programa sería presentado como un éxito de las políticas activas en torno del asociativismo público privado por cualquiera de las usinas “progresistas” que critican por izquierda el préstamo a la filial automotriz.
El nuevo proyecto despejaría los nubarrones que GM Argentina perfiló a fines del año pasado, cuando pretendió despedir a más de 400 trabajadores. Finalmente no hubo despidos, aunque sí ajuste vía retiro de más de dos centenares de operarios. Ahora, la nueva perspectiva permite a Smata Rosario intensificar el reclamo de urgente reincorporación de medio centenar de obreros que permanecen suspendidos y volver a la carga por suba de salarios.
En cuanto a Mahle, en la emisora LT8 se hicieron eco este jueves de un rumor no desmentido ni confirmado: que la presidenta visitará la autopartista de avenida Perón en la que este miércoles desembarcó nuevo patrón.
Lo cierto es que tras la intervención de los ministerios nacionales de los ministerios nacionales de Trabajo y Producción para revertir el cierre de la fábrica rosarina que habían dispuesto sus ex propietarios alemanes, el empresario Ramiro Vasena llegó a Mahle saludando a los obreros y prometiéndoles no sólo que no va a haber despidos sino que se van a generar “más fuentes de trabajo”.
Para que tomen nota los medios y dirigentes que hicieron un uso abusivo y distorsivo de la memoria, poco importa a los más de 500 trabajadores que Vasena sea descendiente de Krieger o haya sido candidato a vicepresidente del partido de Seineldín. Empleo, salario, lo demás es secundario. Eso es lo que prometió Vasena. Ya habrá tiempo para cuestionar si la promesa no se cumple. Ya mostraron los obreros de Mahle su capacidad de resistencia.
