Los hondureños ganan las calles a pesar de la represión. (Emilio N)
Los hondureños ganan las calles a pesar de la represión. (Emilio N)

La propuesta de mediación impulsada por el gobierno de Estados Unidos para intentar zanjar el conflicto originado por el golpe de estado del 28 de junio en Honduras, fracasó, como muchos preveían. Representantes del desplazado presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, y del mandatario de facto, Roberto Micheletti, mantuvieron este viernes sus diferencias con el costarricense Oscar Arias como testigo, en la segunda jornada de negociaciones en busca de una salida a la crisis del país centroamericano. Mientras tanto, en las concentraciones que se llevaron a cabo este viernes en la capital hondureña, Tegucigalpa, se difundió una verdad poco tratada por medios nacionales e internacionales: el intento de Roberto Micheletti de modificar la Constitución del país centroamericano en 1985. Crece la resistencia civil contra el golpe.

El propio Arias anunció el fracaso de las conversaciones de este viernes, aunque se declaró "satisfecho" por las gestiones, y adelantó que habrá una segunda ronda de negociaciones, aunque sin fecha por ahora y, si es preciso, una tercera.

"En los próximos días daremos la fecha de nuestro próximo encuentro; Costa Rica seguirá mediando mientras lo pidan los sectores involucrados", afirmó el Premio Nobel de la Paz, que se comprometió a mantener su defensa de "los principios de la paz, el entendimiento y los acuerdos", reportaron las agencias ANSA y DPA.

Al explicar los resultados de los dos días de conversaciones, Arias dijo que las partes expusieron sus "versiones muy distintas" de los hechos ocurridos antes y después del 28 de junio, cuando se produjo el golpe de Estado en Honduras.

"Ayer les dije que esto tomaría tiempo, pero insistiré hasta el cansancio que en la larga epopeya de la humanidad, el paso decisivo es el primero; los hermanos hondureños han dado aquí ese paso, se han visto a los ojos y han hablado con franqueza y eso es por su cuenta, un logro capital para su país", dijo el mandatario anfitrión.

Agregó que "ambos sectores han afirmado su convicción de que es con el verbo, y no con la pólvora, con lo que se escribirán los trazos de su reconciliación", y precisó que "ambos han acordado continuar con las conversaciones a la mayor brevedad posible y no descansar hasta alcanzar un acuerdo que resuelva esta crisis".

Arias, además, pidió que "dejen a los centroamericanos resolver los problemas de los centroamericanos", en lo que pareció una referencia a la catarata de declaraciones de mandatarios de toda la región, y hasta de Estados Unidos y Europa.

El fracaso de la segunda ronda, pese a los intentos del presidente costarricense por alcanzar algún consenso para salvar la crisis generada a partir del golpe de Estado del 28 de junio, supone una complicación para el proceso, porque el paso del tiempo no juega a favor de un entendimiento.

Las comisiones designadas por Zelaya y Micheletti volvieron a sentarse en la mesa de conversaciones de la residencia particular de Arias, pero ambas mantuvieron inamovibles sus posturas: de un lado, la pretensión del regreso del mandatario depuesto al poder, y del otro, la negativa a ese paso y el llamado a elecciones para noviembre.

La reunión de este viernes comenzó ya con chances acotadas de acuerdos, porque la delegación de Micheletti anunció, a su ingreso, que esta misma tarde regresaría a Tegucigalpa, lo que llevó a Arias a pronunciarse por "aprovechar el tiempo".

Las conversaciones de este vierne siguieron a las que este jueves mantuvo, por separado, el presidente de Costa Rica con los mismos Zelaya y Micheletti. El tono de intrasigencia en las posturas de uno y otro lo reflejó, antes de las charlas de este viernes, el canciller costarricense, Bruno Stagno, quien sin embargo celebró que "lo importante es que el diálogo se mantiene".

En ese contacto de la prensa, el diplomático reveló que la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, llamó por la mañana a Arias para ofrecer "toda la ayuda, para que la mediación surta efecto".

El titular de la Asamblea General de la ONU, el nicaragüense Miguel D’Escoto, el más optimista de todos, evaluó que habrá una solución en "muy pocos días". D’Escoto dijo que creía en el pronto fin del conflicto por las conversaciones en San José, destacó que estaba "en constante comunicación" y hasta bromeó con que "si la situación no se resuelve de esta manera" él mismo se daría cuenta de que es "muy inocente".

Del otro lado, el secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, lamentó que las cosas se hubieran puesto "más rígidas", consideró que "no se podrá ver humo blanco en el corto plazo" y cuestionó la "falta de voluntad para discutir las cosas". Mientras tanto, Honduras vivió este viernes su décimotercer día bajo el toque de queda decretado por el régimen de facto.

Micheletti lo hizo

En las concentraciones que se llevaron a cabo este viernes en la capital hondureña, Tegucigalpa, se hizo pública una verdad poco tratada por medios nacionales e internacionales, pero muy conocida por la población hondureña: un intento de Roberto Micheletti de modificar la Constitución del país centroamericano en 1985.

A través de consignas, organizaciones populares, miembros del magisterio, líderes sindicales y pueblo en general, además de exigir la restitución del presidente legítimo y constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, vociferaron el intento que ensayó públicamente el promotor del golpe de Estado Roberto Micheletti.

En 1985, trató de convertir el Congreso Nacional hondureño en una Asamblea Nacional Constituyente para reformar la Carta Magna que actualmente defienden los golpistas como su símbolo trascendental ante la actual crisis política.

Mientras diputados y políticos acusan hoy día a Manuel Zelaya de intentar consolidar un proyecto continuista y buscar un cambio en la Magna Ley hondureña, cuando lo que intentó hacer fue una consulta popular no vinculante, Micheletti sí lo quizo llevar a cabo 24 años atrás.

La propuesta de Zelaya dista mucho de lo que pasó en 1985 cuando el entonces diputado Roberto Micheletti (que lleva 28 años siendo parlamentario) llamó a una Constituyente para extender el mandato del presidente de la época, Roberto Suazo Córdoba.

Fundamentalmente, el 24 de octubre de 1985, a dos años de aprobada la constitución vigente, varios diputados, liderados por Micheletti, intentaron introducir la propuesta llamando a una Asamblea Nacional Constituyente.

Los parlamentarios solicitaban la suspensión de varios artículos constitucionales, los mismos que, irónicamente, ahora le sirven a las autoridades de facto para darle legitimidad a la destitución de Zelaya. Esos artículos son los 373, 374 y 375, referidos a los mecanismos de reforma y defensa de la Constitución.

Tal como describe el enviado especial en Tegucigalpa de la Agencia Bolivariana de Notivias (ABN), Antonio Núñez Aldazoro, en aquella época se presentó una trifulca y fue suspendida la presentación de la propuesta, dado que en aquél entonces la acción de Micheletti también se consideró traición a la patria y los diputados opositores del partido nacionalista sabían que esa Constituyente únicamente buscaba la extensión del mandato del presidente liberal Suazo Córdoba.

Cabe acotar que 24 años atrás todavía se sentían los efectos de la guerra de baja intensidad, el escándalo de los llamados "contras", la doctrina de seguridad del presidente norteamericano Ronald Reagan y aún se consideraba a Honduras como la base de operaciones de los Estados Unidos (EE.UU.) en Centroamérica.

Marchas de la resistencia

A pesar de la represión, los seguidores del presidente legítimo y constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, continúan con las medidas de protesta para exigir la restitución del hilo constitucional en el país centroamericano, y este viernes bloquearon la carretera que une Tegucigalpa con el norte de Honduras mientras prosiguieron las manifestaciones en varias ciudades del interior.

Miles de hondureños que exigen el retorno a sus funciones presidenciales a Zelaya, realizaron este viernes -en el décimo tercer día de protestas- una marcha que recorrió al menos cinco kilómetros en la capital hondureña, y finalizó con el bloqueo de la carretera que conecta Tegucigalpa con la ciudad de San Pedro Sula y con la costa Caribe.

Repitiendo consignas a favor del retorno de "Mel" Zelaya, los manifestantes reivindicaron su decisión de permanecer con las protestas hasta que se concrete el retorno del jefe de Estado, declaró Juan Barahona, coordinador del Bloque Popular, uno de los organizadores de las medidas de protestas.

"Hemos bloqueado la carretera varias horas para interrumpir el transporte de comercio y mercancías", explicó por su parte el dirigente campesino Rafael Alegría, al tiempo que agregó que las acciones "se mantendrán mientras sigue el diálogo en San José".

Tal como relató el dirigente, las protestas de los hondureños se mantienen en San Pedro Sula y las ciudades de Choluteca y Puerto Cortés. Mientras, en Tegucigalpa los centros educativos continúan en paro, como medida de protesta.

A pesar de la supuesta normalidad que el gobierno de facto trata de transmitir a medios internacionales, reiteró que mantiene el toque de queda en las noches, una medida impuesta desde el pasado 28 de junio, cuando los miembros del gobierno golpista secuestró y expulsó del país al mandatario legítimo y reconocido a nivel internacional, Manuel Zelaya.

El jueves, tanto Zelaya como Micheletti viajaron a San José para reunirse por separado con el mandatario de ese país, Óscar Arias, que realiza un proceso de mediación impulsado por Estados Unidos.

(Telam / TeleSUR – Abn / in – FC)

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