Los presidentes de la Unión de Naciones Sudamericanas, entre ellos, Cristina Fernández de Kirchner, ratificaron en Quito el reclamo que se restituya en el poder al destituido presidente hondureño Manuel Zelaya, derrocado por un golpe de Estado hace más de un mes. Aunque de movida se acordó no debatir el tema de las bases militares estadounidenses en Colombia, ante los temores expresados por el presidente Hugo Chávez sobre los alcances del convenio bilateral se resolvió darle a la discusión un lugar central en la agenda.

El presidente venezolano advirtió a Estados Unidos “que hay vientos de guerra en la región”. Cristina, que viajó a Venezuela para reunirse este martes con el líder caribeño, trató de poner paños fríos al decir que “este problema no es militar, sino político. Así se crea una situación de beligerancia en la región que nadie quiere”.

“No habrá reconocimiento a quien surja de las elecciones de un régimen de facto”, advirtió la mandataria chilena antes de traspasar la presidencia pro témpore de Unasur al ecuatoriano Rafael Correa, durante una ceremonia que se realizó en el Convento de San Agustín en Quito.

El jefe de Estado de Ecuador, Rafael Correa, asumió la presidencia pro témpore de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), que hasta este lunes estaba en poder de su par chilena, Michelle Bachelet.

Con esta ceremonia se inició la cumbre que se realizó en el Convento San Agustín de Quito, de la que participan los jefes de estados que integran ese bloque, entre ellos la presidenta Argentina.

Si bien se había acordado no debatir el tema de las bases militares en Colombia y trasladar el asunto al nivel de cancilleres y ministros de Defensa, ante los temores expresados por el presidente Chávez sobre los alcances del convenio colombiano-estadounidense se resolvió elevar el perfil de la discusión.

“Cumplo con mi obligación moral de alertar: vientos de guerra comienzan a soplar”, afirmó Chávez en la cumbre. “Esto puede generar una guerra, incluso en Sudamérica”, dijo.

Chávez reiteró de esta manera su preocupación por el acuerdo que permitiría a Estados Unidos usar siete bases militares en Colombia para la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, al que el mandatario venezolano ve como una amenaza para su país y dispuso congelar las relaciones con Bogotá.

El gobierno colombiano defiende el acuerdo como un “asunto interno” y rechazó que su cooperación militar con Estados Unidos represente una amenaza para los otros países de la región.

Cristina respaldó la convocatoria a una nueva cumbre de presidentes para hablar del tema., donde el presidente colombiano Álvaro Uribe debería dar sus explicaciones.

La presidenta argentina dijo que “hay que debatir el tema pero sin discursos estridentes, flamígeros, porque las adjetivaciones nos hacen salirnos del objetivo”.

En tanto, Cristina tomó como suyas las palabras pronunciadas por el presidente brasileño Lula Da Silva, quien propuso que la Unasur convoque al presidente norteamericano Barack Obama para que defina su política en Latinoamérica. Ni bien asumió, Obama había dicho que las relaciones con la región cambiarían y dejaría atrás la era Bush. Al menos en la práctica, esto todavía no sucedió.

(Fuente: Télam)

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