
El anuncio de la presidenta Cristina Fernández de eliminar a las telefónicas del proyecto de ley de Medios fue bien visto por sectores de la centroizquierda, quienes estaban un poco confundidos y preocupados por la incursión de las mismas en el nuevo esquema de comunicación audiovisual que propone el Ejecutivo, donde las empresas privadas (las telefónicas, por ejemplo) dispondrán del 33 por ciento del espectro de frecuencias. El bloque de Solidaridad e Igualdad (SI, ex ARI) y Proyecto Sur recibieron como una “buena noticia” la decisión del oficialismo de modificar la propuesta que propone sustituir la vieja ley de radiodifusión elaborada en la última dictadura, donde la injerencia de las empresas telefónicas en los medios televisivos ya no será excusa para rechazar la iniciativa.
“Hemos decidido anular este escollo para lograr un consenso amplio y democrático”, dijo este lunes a la tarde Cristina durante una conferencia de prensa, donde defendió la propuesta de modificar la ley de radiodifusión que lleva la firma de Videla. “Una de las objeciones, la fundamental, se constituyó en que en realidad estaríamos sustituyendo un monopolio por otro en razón de la inclusión de las telefónicas. Es un avance porque hemos admitido que hay un monopolio. Creo sinceramente que la inclusión de las telefónicas tiene que ver con principios que están en la ley. Y tiene que ver con la convergencia tecnológica que en algún momento se va a dar. Pero habiendo sido esta la objeción, vamos a eliminar en el anteproyecto que las telefónicas puedan participar”, anunció Cristina.
Enseguida llegaron las repercusiones. El Grupo Clarín y sus voceros de la oposición dijeron que el anuncio tenía que ver con “fortísimos cuestionamientos” al proyecto. Desde espacios de la centroizquierda se mostraron más flexibles y saludaron la eliminación de las telefónicas del negocio del cable.
“Se despeja un escollo grande como es la presencia de las telefónicas en el proyecto de Ley para que apoyemos esta norma”, admitió el diputado del SI, Carlos Raimundi.
Raimundi interpretó la decisión anunciada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner como la intención de “despejar un obstáculo mayor para ampliar el consenso”, y agregó que su bloque está “dispuesto a apoyar” en general el proyecto.
“De todas maneras, no queremos que las telefónicas continúen con su situación monopólica. Se despeja un escollo grande, pero eso genera un compromiso mayor”, argumentó Raimundi.
A su turno, el diputado de Proyecto Sur, Claudio Lozano, dijo que la modificación impulsada por el oficialismo “puede ser determinante para votar positivamente” la iniciativa.
“El voto lo definiremos con Proyecto Sur y con la CTA. Puede definirse como un voto positivo. Pero antes lo quiero ver escrito”, remarcó Lozano.
En esa línea, el legislador agregó que “hay que avanzar con la autoridad de aplicación que para nosotros debe tener un componente federal y que dependa del Parlamento”.
“Pero lo fundamental era el tema de las telefónicas”, expresó el diputado.
“Hemos recibido con agrado la noticia de la presidenta”, dijo Lozano y agregó que, tanto esa novedad como lo comentado por Agustín Rossi, titular del bloque de diputados del FPV acerca de que va a haber más cambios en el proyecto referidos a la autoridad de aplicación les abre otro panorama.
(Fuente: Télam)
