
Para el ex edil rosarino y actual funcionario del Ministerio de Defensa de la Nación, el escenario político configurado tras las últimas elecciones "presenta caminos y posibilidades interesantes". Redacción Rosario publica el texto completo.
El socialismo ganó ajustadamente en Rosario.
Barletta se impuso categóricamente en Santa Fe.
Eso indica una victoria del Frente Progresista.
Clarín publica que Binner derrotó a Reutemann. Y Das Neves dice que no hay que sorprenderse: el senador salió segundo.
Muchos se sorprenden de que el PRO incorpore a Laura de Weskamp al Concejo Municipal de Rosario. Sin nada y en tres meses logró eso, se ilusiona cierta derecha y se angustia cierta izquierda. Algunos intuyen escasa densidad en la concejala electa. No me parece que haya ni que sorprenderse del hecho político ni subestimarla a ella. Ni es la primera vez que incursiona en una lista, ni carece de activismo social. La derecha es fuerte culturalmente como para obtener una banca. El PDP solía obtenerla antes de diluirse en la alianza hegemonizada por el socialismo.
Tampoco ha de sorprender que Cortés entre. Fue concejal destacado. Y Solanas/Del Frade han tenido buen desempeño. Hay un porcentaje a la izquierda del medio que no se entusiasma con el kirchnerismo ni con el PS.
Parece saludable, además, un poco más de minorías.
También era esperable un resurgir de la UCR, que supo contar con muchos más votos que los que obtuvo ahora, y que se ha recuperado tras la curiosa construcción de Cobos como prócer viviente de virtudes tan módicas como discutibles. La UCR ha elegido ofrecerse como partido de centroderecha a los poderes fácticos. Que los resuciten, aunque deban convalidar cualquier cosa. Ser patéticos como Giúdice, a cambio de volver a pertenecer a las opciones de gobierno. Superar con esa táctica peligrosa la inviabilización en que cayera tras el fracaso del gobierno de De la Rúa. No es seguro que resulte eficaz. Seguro no resultará ético ni coherente.
El FPV-PJ perdió ganar en esta oportunidad más que favorable que se le presentó.
El socialismo exhibe un gobierno provincial que ha estado por debajo de su desempeño esperable. Y una gestión estancada en Rosario. A lo que suma discusiones internas que antes no se traducían en la gestión ni se visualizaban desde fuera de su cuidada disciplina partidaria.
A trazo grueso, las listas encabezadas por candidatos reutemanistas perdieron (feo en la capital provincial). Perdió Fisher en Armstrong. No le valió el cartel para que se insulte a la Presidenta (¿calidad institucional, percepción de género?). No le valió invocar al dictador Galtieri. No le valió ser adalid de Monsanto. Igual lo habrán visualizado como peronista. Para todo eso que vociferó de manera grosera, mejor votar al PDP.
Por diversos motivos, en el período posterior a 2001 -por decir algo: 2003/2007- en Santa Fe se articularon y compitieron dos coaliciones electorales. Ambas conducidas desde una posición que podemos llamar de centro-izquierda. Por el origen militante de sus cuadros de conducción de la etapa, por los discursos establecidos, por lo que fuere y dicho en trazo grueso. Obeid-Binner, Bielsa-Binner, (FPV-PJ conducido por el kirchnerismo)-(PDP-UCR-PS conducido por el socialismo).
El socialismo condujo los fragmentos de la desgastada UCR, quebró e incorporó al PDP, captando gran parte de su electorado tradicional, incursionó tironeando algunos heridos peronistas, y se ofreció a buena parte del establishment económico como la única forma de derrotar al peronismo.
El PJ, a su vez, conducido por Kirchner a nivel nacional y con las figuras de Obeid y Reutemann acompañando, también retuvo un muy amplio y contradictorio conglomerado. Detentar el gobierno resulta atractivo para la dirigencia social y empresarial, y hace que se matice la mirada ideológica.
Sin analizar motivos, parece haberse cerrado esa etapa. Esas coaliciones se han relajado, resquebrajado. La elección meramente local, elimina -transitoriamente- el factor cohesionante de la polarización ante la puja por los ejecutivos. Se insinúa un ciclo diferente.
El fin de etapa impactó más en el Frente Progresista que el el Frente para la Victoria/PJ.
Cavallero perdió por más de 20 puntos en 2007, y ahora sólo por 3. El FPV retuvo mucho más de su coalición que el PS. La división por tercios que se ha dado en Buenos Aires o en Corrientes, se insinúa como tendencia.
La coalición socialista, por otra parte, encuentra en el resultado del domingo pasado algunas fuerzas centrífugas. Boasso y León reflexionarán seguramente desde el éxito, junto a dirigentes radicales sobre las posibilidades de levantar la apuesta. O se mantendrán afuera o levantarán el "precio" de la unidad. Ambas situaciones son problema para el PS. Ni que hablar con Barletta, a quien todo radical de Obligado a Constitución mirará con esperanza.
Una derecha-PRO también buscará tomar lo que era suyo y sedimentó en tiempos de Alsogaray-Reutemann dentro del PJ, o buscó su opción antiperonista en la moderación y buenos modales socialistas.
En ese contexto, el escenario puede ser una oportunidad para un peronismo kirchnerista.
No parece haber funcionado del todo la teoría de que los votos que en la interna abierta fueron a Miatello, Giuliano y Cavallero se sumarían por el sólo hecho de no pelearse y exhibirse en afiches semejantes. En política no siempre vale lo que en física clásica, de que la superposición de eventos independientes se presente como un fenómeno que suma sus atributos. La coexistencia de posiciones extremas y contradictorias no redunda en un promedio atractivo. Ezeiza, momento cumbre de esperanza y tragedia peronista, puede dar un promedio en el centro, pero no es convocante. Habrá que seguir refundándose con convicciones claras.
A nivel provincial y local no tenemos ballotage.
En dirección de un escenario en tercios que, como decíamos, se insinúa, el resultado del domingo nos presenta caminos y posibilidades interesantes.
* Director de Inmuebles del Ministerio de Defensa de la Nación
