Una multitud participó este viernes de la asamblea de Luz y Fuerza, en mayor parte empleados de la EPE que tomaron como propia la lucha de los trabajadores de Usina Sorrento. El sindicato quiere que vuelva al Estado.
El secretario general del Sindicato de Luz y Fuerza Alfredo Romero adelantó en una multitudinaria asamblea de trabajadores realizada este viernes, que desde la conducción gremial rechazan el proyecto empresarial de convertir a la central termoeléctrica Sorrento “en un emprendimiento inmobiliario” y que el objetivo central del sindicato será “que la Usina vuelva a su legítimo dueño: el Estado”.
Romero hizo un breve repaso de la historia y recordó que si bien el conflicto con la empresa que se hizo cargo de la Usina en 1992 lleva muchísimos años, resurgió ahora ante el fracaso de las paritarias y que esta situación desenmascaró finalmente, algo que estaba en el aire y que era el proyecto inmobiliario de la empresa.
“Con este empresario (por Sergio Taselli quien mereció la mayor parte de los cánticos con insultos de la muchedumbre), los trabajadores de la usina han sufrido 17 años de amargura y humillación, no había ni agua potable, ni duchas, ni seguridad, lo que hemos planteados innumerables veces sin respuestas. A tal punto que hace pocos días hubo una inspección del Ministerio de Trabajo que le impuso refacciones a la que no le hicieron caso”, contó Romero.
El acto realizado mientras se cumplía una jornada de paro en solidaridad por la falta de cumplimiento salarial a los 50 empleados de Sorrento, contó con el apoyo de la CGT Rosario –estuvieron presentes su titular Néstor Ferraza y los referentes de distintos gremios–, las representaciones de filiales de Luz y Fuerza de toda la provincia y las 62 organizaciones.
Además, se leyó una adhesión enviada por parte de Hugo Moyano que decía que se ponía “a disposición” de la lucha de los trabajadores de la Usina Sorrento lo que provocó un estallido de euforia en la sala desbordada de trabajadores.
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Desde el propio sindicato de Luz y Fuerza resolvieron solidarizarse de forma concreta con una suma de dinero que destinarán a los trabajadores de la Usina en conflicto. Pero, además, enfocaron el problema como “de raíz terminal” luego de “años de vaciamiento y humillación” por parte de la empresa y de reclamos nunca respondidos.
El propio Romero expresó que era la hora de retomar las mismas banderas de unidad que en su momento hicieron que los trabajadores evitaran la privatización de la EPE.
“Desde hace tres años hubo un plan sistemático de desgaste, que además intentó romper la relación de los trabajadores con su organización sindical”, dijo Romero ante la masiva asamblea que comenzó a tronar: “¡Luz y Fuerza, Luz y Fuerza!”.
“Si supimos pasar épocas como las de la dictadura y después los años 90, los más nefastos de la historia, en donde se profundizó el modelo de la dictadura en democracia –y no estuvimos ajenos a pérdidas como la privatización de Sorrento–, pero resistimos ese modelo en la EPE, ahora, no vamos a esperar que la usina quede fuera de servicio, y no vamos a parar hasta ver a la usina bajo su legítimo dueño: el Estado”, exclamó el dirigente sindical y adelantó que van a reclamar “tanto al Estado provincial como nacional”.
La asamblea finalmente aprobó la continuidad de la lucha, lo que se decidirá la semana próxima, y adelantó que de no obtener respuestas satisfactorio se endurecerá el reclamo.
