Desde su investidura como presidente, Barack Obama ha sido el blanco principal de las críticas, e incluso mofas, de varios programas de la cadena de noticias Fox News, que presume de ideología hiperconservadora. Hasta la semana pasada, la respuesta de la Casa Blanca ante la hostilidad de la cadena era negarle acceso al Presidente (Obama no les ha concedido una sola entrevista). Sin embargo, considerando que la estrategia no ‘ablandó’ a la Fox, la Administración ha pasado a la ofensiva, y le ha declarado la guerra.

Anita Dunn, la directora de comunicaciones de la Casa Blanca, en una entrevista al The New York Times dijo que, en adelante, tratarían a la cadena Fox News "de la misma forma que tratamos a un oponente".

"Como ellos están llevando a cabo una guerra contra Barack Obama y la Casa Blanca, no necesitamos fingir que esta es la forma en la que un medio de comunicación se comporta", agregó Dunn en la entrevista sobre la Fox, a la que acusó de ser "un ala del Partido Republicano". Fox es una cadena televisiva propiedad de News Corp., el multimedios del australiano nacionalizado estadounidense Rupert Murdoch.

Los periodistas de la Fox acusaron al Presidente de pretender silenciar a sus detractores. En un comunicado público, el director ejecutivo de la emisora, Michael Clemente, acusó a Obama de "declarar una guerra a un medio de comunicación".

El domingo 18 de octubre, David Axelrod, el principal asesor de Obama, volvió a la carga: "La Fox no son noticias, están impulsando un punto de vista… Medios de comunicación como el tuyo no deberían tratarlos como si fueran un medio. Nosotros no les trataremos de esa forma", dijo Axelrod en una entrevista para la ABC.

A pesar de unas palabras tan contundentes, Axelrod aclaró que los miembros de la administración continuarían apareciendo en la cadena, y Dunn, por su parte, aseguró que algún día Obama aparecería de nuevo en Fox News, pero sin plazos.

Además de sus apariciones públicas, la Casa Blanca ha creado un blog en su página web en que tiene como objetivo denunciar "las mentiras de la Fox".

El llamado ‘verdadómetro’ apareció después de que en el programa de Glenn Beck se iniciara una campaña para echar a miembros de la Casa Blanca realizando revelaciones políticamente comprometedoras, y que se cobró a Van Jones como víctima.

Las relaciones de Obama con Fox News han sido siempre complicadas.

Después de haber ignorado a la cadena durante las primarias demócratas por considerar que no era tratado de forma justa, el propietario de la cadena, y gran magnate de la comunicación, Rupert Murdoch, invitó a Obama a una reunión secreta el verano pasado en el Waldorf Astoria con el director de la emisora.

Según trascendió a la prensa, los 3 firmaron una tregua. Incluso se llegó a afirmar que Murdoch quería apadrinar a Obama. De hecho, su biógrafo ha confesado que el multimillonario australiano le aconsejó que votara a Obama en lugar de McCain porque "hace vender más periódicos".

Y esa es probablemente la filosofía que está detrás de la política de la cadena, que ha visto como su audiencia subía los últimos meses un 20%. El propio Axelrod reconoció en la ABC que el negocio, más que la ideología, era la motivación de Murdoch: "Tiene talento para hacer dinero, y entiendo que su programación tiene ese objetivo".

Si bien muchos analistas entienden el enfado de la Casa Blanca con algunos periodistas de la Fox como Glenn Beck, que acusó a Obama de "odiar a todo lo blanco", pocos creen que la estrategia de la Casa Blanca sea la acertada. Otros presidentes han entrado en batallas parecidas, y la mayoría las han perdido.

"Las críticas de la administración aún levantan más atención hacia la emisora, y refuerzan el agudo sentimiento de víctimas de sus telespectadores", sostiene Alan Schroeder, profesor de Periodismo en la Northeastern University. Al declarar la guerra a la Fox, lo que ha hecho el Gobierno es elevar su estatus, y quizás sus índices de audiencia.

(Fuente: Urgente24)

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