El escándalo de espionaje porteño amenaza con hacer pasar al olvido a la ingeniosa serie Súper Agente 86, guionada por el talentoso Mel Brooks. Este jueves se supo que Ana Moschini, secretaria privada de Mauricio Macri, admitió haber enviado por mail un texto para que el cuñado del jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Néstor Leonardo, lo desvincule de la pinchadura de su teléfono, pero adjudicó el hecho a “una orden” recibida directamente del líder del PRO, quien le dictó el texto. “Me lo dictó Macri y me ordenó mandárselo a su hermana”, se limitó a contestar la secretaria, que esta mañana prestó declaración ante el juez Norberto Oyarbide, que investiga el escándalo de las escuchas ilegales.
Por si esto fuera poco, otro legislador porteño se sumó a los denunciantes por espionaje telefónico. Ya son cuatro, y hay que agregar al propio jefe de gabinete de Macri, Horacio Rodríguez Larreta. Está claro que a Mauricio le hace falta tener a su lado una verdadera Agente 99, confiable, leal y, por sobre todo, eficiente.
La investigación permitió descubrir que, además de pinchar un teléfono de Sergio Burnstein, de los familiares de las victima de la AMIA, el detenido espía Ciro James pidió la intervención de los teléfonos del empresario fubtolístico Carlos Ávila y Néstor Daniel Leonardo, cuñado del jefe de gobierno casado con su hermana, Sandra Macri.
En una primera declaración ante el juzgado, Leonardo adjudicó el hecho a su pésima relación con su suegro, Franco Macri, quien, según dijo, hasta le ofreció plata para que se separe de su hija, pero el pasado 11 de noviembre Lorenzo fue atacado en la puerta de su casa de Ituzaingó, donde sin mediar palabra ni despojarlo de bien alguno, dos desconocidos lo balearon en la ingle y la mano, por lo que debió ser internado.
El jefe de gobierno porteño lo adjudicó a “un hecho de violencia más”, pero Oyarbide lo puso en duda, consideró que “no fue causal” y citó nuevamente a declarar a Lorenzo.
El martes pasado, al ampliar su declaración en el juzgado, Leonardo ratificó que su mujer, hermana del jefe de gobierno porteño, había recibido por mail un texto con indicaciones de lo que debía decir para que el jefe de gobierno no apareciera vinculado al caso.
“Nunca he vinculado al señor jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Mauricio Macri en presuntas acciones de espionaje”, dice el comunicado que llevaba la firma de Leonardo y que le fue enviado por intermedio de su esposa, Sandra Macri.
En el texto se le indicaba aclarar que Macri “nunca estuvo involucrado en acciones tendientes a vulnerar mi intimidad" y se le pedía que debía remarcar que "siempre" tuvo con él "un trato cordial y respetuoso”.
De acuerdo a la declaración, el testigo dijo que su esposa recibió un llamado de una secretaria de la familia Macri que ahora trabaja en el gobierno porteño, Ana Moschini, donde le pedían que él se comunicase con el funcionario y se habría coordinado el envío del mail.
Dijo que el se había negado a distribuirlo y entregó copia al juzgado, que citó a la secretaria de Macri, cuyo identificación figuraba en el mail.
Otro legislador porteño denunció escuchas
En tanto, Pablo Failde, legislador del bloque kirchnerista Identidad Porteña, se sumó este jueves a la lista de diputados locales que denunciaron escuchas ilegales en sus celulares. En una presentación espontánea ante el juez Oyarbide, presentó como prueba una grabación de una conversación suya dejada en el contestador de su asesor en seguridad.
En la grabación se oye a Failde conversar con una persona y ruido ambiente, lo que sugiere que fue tomada en la calle con un equipo remoto usando su celular como micrófono.
Failde integra la comisión de seguridad de la Legislatura porteña y pidió la interpelación del ministro de justicia Guillermo Montenegro a raíz del escándalo de las escuchas del espía detenido Ciro James al dirigente de la comunidad judía, Sergio Burnstein.
En la misma causa ya se presentaron como querellantes los legisladores porteños Silvia La Rufa, Gonzalo Ruanota y Diana Maffía, cuyo teléfonos eran espiados, según se reveló en el curso de la investigación motivó el desplazamiento y detención del primer jefe de la policía local, Jorge "Fino" Palacios.
Las pericias revelaron también que el sucesor de Palacios, Osvaldo Chamorro, también removido, espió al jefe del gabinete de Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta.
(Fuente: Télam)
