
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmó que “haber evitado una guerra fue un logro del Papa Juan Pablo II y el cardenal Antonio Samoré”, al recordar junto al Sumo Pontífice y su par chilena, Michelle Bachelet, la firma del Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile.
La mandataria argentina dijo que “hay que valorar la cuestión de vivir en la tranquilidad”, especialmente en momentos en que “todavía persisten en la región” algunos conflictos. Y refirió que “en una etapa de convulsión mundial y de enfrentamiento interreligioso, está el valor de exhibir al Vaticano y, como buen mediador, a Juan Pablo II y al cardenal Samoré”. Cristina viajó acompañada por la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carloto, por el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, y hasta por el hijo más parecido de Raúl Alfonsín, Ricardo. Y consiguió que el Papa los salude a todos.
La presidenta argentina se reunió en el Vaticano con el Papa Benedicto XVI y su par chilena, Michelle Bachelet. “Haber evitado una guerra fue un logro del mediador Juan Pablo II y del Cardenal Samoré, cuyo nombre lleva una plaza en Río Gallegos colocado por el ex intendente Néstor Kirchner”, destacó Cristina.
En tanto, su par de Chile expresó su “alegría y la de todo el pueblo chileno por este encuentro extraordinario que tuvimos con el Papa Benedicto XVI”.
Las declaraciones de la mandataria fueron efectuadas durante su discurso en la Casina Póo IV, y además elogió el “tremendo aporte” que hicieron Juan Pablo II y el cardenal Antonio Samoré por la Paz”.
La presidenta, a solas con Benedicto XVI
Cristina también mantuvo una reunión a solas con el Papa. La reunión de Cristina con el Papa se realizó en el salón Troneto, en la antesala de la biblioteca privada, donde también se reunió a solas Benedicto XVI con la presidenta de Chile, Michelle Bachelet. El encuentro duró tan solo cinco minutos.
Además, tuvo una entrevista con el cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, de la que también participaron el canciller Jorge Taiana, el embajador en Roma, Juan Pablo Cafiero, y el arzobispo francés Dominique Mamberti.
En tanto, el encuentro entre Cristina y Bertone se llevó a cabo en la sala Dell’ Angolo del Vaticano.
Tarcisio Bertone recordó a Juan Pablo II
El secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, dijo que se recuerda “al querido Juan Pablo II, quien confiando en la gran experiencia diplomática y la influencia del cardenal Antonio Samoré emprendió el proceso de mediación” tras el conflicto entre la Argentina y Chile por el canal de Beagle.
Bertone dijo en su discurso en el Vaticano que “trascurridos 25 años del histórico tratado queremos rendir homenaje a todas aquellas personas que con generosa dedicación, y firme voluntad de paz, lograron llevarla felizmente a término a pesar de las aparentemente insuperables dificultades que se presentaban en su camino”.
El cardenal resaltó la hermandad que existe entre Argentina y Chile. “Chile y Argentina, aunque separadas físicamente por los Andes, son dos naciones hermanas que están estrechamente unidas por un idéntico patrimonio religioso, cultural y lingüístico. Esta insondable riqueza espiritual, junto al inquebrantable anhelo de paz de integración y concordia de sus gentes, es la base de este histórico tratado de paz y amistad”, afirmó Bertone.
El secretario de Estado del Vaticano señaló además que a las presidentas Cristina Fernández de Kirchner y su par chilena Michelle Bachelet “quisiera renovarles el compromiso de la Santa Sede de seguir con el sincero aporte en todo aquello que contribuya a incrementar y consolidar los frutos del Tratado de Paz y Amistad que hoy conmemoramos”.
Bertone dijo en su discurso en el Vaticano, por el 25º aniversario de la firma del tratado de paz entre la Argentina y Chile tras el conflicto en el canal de Beagle que “deseo que el clima de la cooperación y la concordia alcanzado en el extremo austral se extienda por todo el continente americano y el mundo entero”.
Taiana: “El tratado es clave en la relación estratégica”
El canciller consideró que el Tratado Paz y Amistad “fue clave en el desarrollo de la relación estratégica” entre Argentina y Chile en el marco de una política de Estado basada en la integración regional, “sólo posible en paz y democracia”.
En un comunicado titulado “La Argentina y Chile, por la senda de la Paz y la Integración”, el titular de Relaciones Exteriores reflexionó acerca de la incidencia del Tratado de Paz y Amistad firmado en 1984 sobre las relaciones actuales de la Argentina y Chile.
“Hace 25 años, el 29 de noviembre de 1984, la causa de la paz en el mundo dio un paso decisivo cuando la Argentina y Chile firmaron el “Tratado de Paz y Amistad”, producto de un complejo, y sobre todo, paciente esfuerzo diplomático de la Santa Sede, iluminado por la autoridad moral de Su Santidad el Papa Juan Pablo II”, señaló.
“Aquel Tratado firmado por nuestro entonces Presidente constitucional, Raúl Alfonsín, y aprobado por el Congreso Nacional, es junto con la defensa de los Derechos Humanos, de las primeras políticas de Estado que han dotado de identidad a la democracia argentina”, detalla.
El documento considera que “la disolución de la hipótesis de conflicto con Chile y el resto de los países limítrofes nos permitió comenzar a construir el camino de la integración regional que hoy es uno de los ejes fundamentales de la política exterior argentina”.
En ese marco, sostiene que el tratado de Maipú firmado por la presidenta Crtistina Fernández de Kirchner y su par Michelle Bachelet en octubre pasado “otorgará un fuerte impulso al proceso de integracion de ambos países”.
“Nos permitirá continuar promoviendo obras de infraestructura vial y ferroviaria que mejoren y profundicen la conectividad entre ambos países, así como la consolidación de corredores bioceánicos que son fundamentales tanto para la integración entre nuestros pueblos como para nuestra proyección en el mundo”, subrayó.
Agregó que “se contemplan mecanismos de cooperación mutua en áreas clave para lograr un desarrollo sostenible con equidad social como son la política en ciencia y tecnología en el campo de la agricultura, la pesca, la acuicultura, la silvicultura, la agroindustria, los agroalimentos, los biocombustibles, la utilización pacífica de la energía nuclear y el desarrollo espacial”.
En sus reflexiones, Taiana destacó el capítulo referido a la cooperación en políticas defensa “dadas las dramáticas circunstancias que originaron la mediación papal” con la “creación en el año 2006 de la Fuerza de Paz Conjunta Combinada “Cruz del Sur” en el marco de Naciones Unidas”.
“Constituye un modelo exitoso de construcción, mantenimiento y perfeccionamiento de mecanismos de confianza y seguridad que sirve de ejemplo en la región”, precisó.
También enfatizó que en la actualidad, la integración regional “constituye una política de Estado en ambos países” y que “la Argentina y Chile, en el marco del MERCOSUR y de la UNASUR, son activos participantes en la construcción del proceso integrador que -como tan bien lo sabe Europa- sólo es posible en paz y en democracia”.
Luego destacó que “la buena amistad que hoy tenemos entre chilenos y argentinos es motivo de orgullo y satisfacción” para la Argentina porque “basa su política exterior en el fortalecimiento del multilateralismo, el respeto al Derecho Internacional, la promoción de los derechos humanos, la solución pacífica de las controversias, la integración regional y la lucha por un mundo más justo, sin violencia ni pobreza”.
Atribuyó a la “recuperación de la democracia en la Argentina y Chile” el “notable progreso en las relaciones bilaterales que dejó atrás la amenaza de la guerra entre dos pueblos hermanos que lucharon juntos por la libertad y que el próximo año festejan el bicentenario de su independencia”.
También recordó que el Tratado de Maipú lleva ese nombre “en conmemoración del fraternal abrazo de nuestros próceres en la localidad de Maipú, José de San Martín y Bernardo O’Higgins, que selló la Independencia de Chile” y que “simboliza como ninguno la hermandad argentino-chilena”.
“En la relación entre nuestros países se conjuga un pasado histórico común, con un sólido presente que nos enorgullece y que nos permite avizorar un futuro promisorio”, agregó.
Y concluyó afirmando que “sin dudas, el Tratado firmado en 1984 fue clave en el desarrollo de la relación estratégica entre ambos países y fue gracias a la mediación papal de Su Santidad Juan Pablo II que pudimos recuperar nuestros vínculos de hermandad y proyectar un futuro de paz y prosperidad para nuestros pueblos”, concluyó.
(Fuente: Télam/enviados especiales)
