En la 15º Conferencia de la Unión Industrial Argentina (UIA), que se realiza hasta este martes al mediodía en el hotel Sheraton de Pilar, no faltaron los rancios a los que las palabras “obrero” y “salario” les da urticaria. Son parte de la línea interna opositora dentro de la entidad empresaria. Y advierten que los reclamos salariales “desmesurados” y un tipo de cambio anclado, atentarían contra "la competitividad" del sector. En definitiva, no quieren distribución de riqueza alguna. Son los que miran con cariño a quienes les garantizarían sus intereses: Duhalde (que va este martes), Cobos y Lavagna. En tanto, un grupo de empresarios Pymes se retiraron de la conferencia indignados por el tinte “destituyente” del encuentro.
El consenso de los industriales, es que la economía comenzó a mejorar luego de la fuerte caída de demanda sufrida tras la crisis y se proyecta un crecimiento de entre 3% y 5% para el año próximo. “Pero reclamos salariales desmesurados y un tipo de cambio anclado atentarían contra la competitividad del sector, según advirtieron varios empresarios consultados, quienes también se mostraron preocupados por una eventual disparada inflacionaria”, cuenta El Cronista Comercial.
Sin embargo, industriales como el titular de FIAT, Cristiano Rattazzi.se mostraron muy optimistas con el rumbo actual de la economía. Ratazzi consideró que el nivel de conflictividad actual no es preocupante. “Es normal; pasa en todos los países”, aseguró.
“Si vamos a convalidar aumentos salariales de 25%, estamos en una economía inflacionaria. Los precios podrían subir entre 20% y 30%, cuando deberíamos tener una inflación de 2% o 3%. Me gustaría ver una lucha verdadera contra este flagelo”, advirtió el titular de FIAT.
En cambio, el director de Aceitera General Deheza (AGD) y vicepresidente de la UIA, Miguel Acevedo, sí manifestó inquietud por lo que pueda ocurrir en materia de conflictividad social y laboral y afirmó que subas salariales de 25% el año próximo “pondrían en riesgo a las empresas” y generarían una “espiralización inflacionaria”.
Este fue uno de los principales temas de discusión que mantuvieron durante el almuerzo los dirigentes de la cúpula de la UIA, el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna y los CEO de Arcor, Luis Pagani, y de Techint, Paolo Rocca, quienes coincidieron en esta conferencia, de fuerte tinte opositor.
Desde hace varios años que Rocca y Pagani no se muestran juntos en un evento de estas características.
En tanto, muchos industriales pequeños y medianos se levantaban en los discursos más críticos casi indignados. “No sé por qué usan una conferencia, de tanta importancia para el sector, para hacer política. Encima este tipo lo único que hace es centrarse en sus dos años de gestión. ¿Después no se hizo nada?”, criticó Alberto Sellaro, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado, ante Página/12, en referencia a la disertación el ex ministro de Economía Roberto Lavagna . También ofuscado se acercó a la charla Pedro Bergaglio, titular de ProTejer. “Mañana (por este martes) nos vamos a dedicar a realizar un análisis de la charla”, ironizó el empresario, y adelantó que se sumará a los ausentes de este martes.
Los empresarios del área pymes no volvieron al salón. En una esquina del lobby del Sheraton de Pilar se fueron sumando representantes de sectores que no querían “ser parte de un acto destituyente”.
En tanto, el secretario de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, también se refirió a la inflación y los reclamos salariales. “La inflación preocupa, sobre todo, la falta de transparencia. Al no saber el número, cada uno hace estimaciones para arriba. Los trabajadores piden más y las empresas que pueden dan aumentos mayores a la inflación, por lo cual se termina creando una expectativa inflacionaria”, consideró De Mendiguren.
El ex ministro de la Producción agregó que la discusión salarial será diferente en cada sector.
Los gremios, según De Mendiguren, “son los primeros que saben cómo está la empresa y cuando la cosa funciona, los reclamos son fuertes”. “Igualmente –añadió– prefiero que haya discusión porque significa que hay sobre qué discutir. En los ’90, la discusión era nicho o bóveda”.
Lavagna también se refirió, en su discurso, a las negociaciones salariales y a los precios. Cabe recordar que alguna vez dijo como ministro de Economía que la culpa de la inflación la tenían los aumentos de salarios.
De acuerdo con el ex ministro, “una tasa de inflación de entre 15% y 17% es cinco veces la del mundo, 20 veces la de los países desarrollados y tres veces la de América Latina” y, a su vez, remarcó lo que todos los empresarios tienen claro: que los reclamos salariales estarán alineados con la inflación real.
(Fuente: El Cronista Comercial-Página 12)
