La fiscal Adriana Camporini, ya está actuando en el caso y, según la agencia de noticias DyN, redactó un escrito que presentó a la jueza Raquel Cosgaya. El principal escollo es la falta de denuncias por parte de las presuntas víctimas, que habrían sido abusadas por el cura Reynaldo Narvais, párroco de la iglesia y la escuela Nuestra Señora de Pompeya. El arzobispo de Rosario, monseñor José Luis Mollaghan, reconoció que “desde fines de 2008” conoce las denuncias por supuesto acoso sexual de un cura de su diócesis, a pesar de lo cual negó que haya existido encubrimiento , a la vez que expresó sus dudas respecto de algunas de las acusaciones. La diputada provincial Alicia Gutiérrez se quejó: “Es sorprendente cómo la jerarquía de la Iglesia rosarina mantuvo en secreto estos deplorables hechos”.
Los supuestos hechos de abuso tomaron estado público a partir de una nota del diario La Capital, de Rosario. El artículo precisaba que el sacerdote Narvais había sido separado del cargo después de que lo acusaran de al menos ocho casos de acoso sexual y abuso de autoridad.
El matutino indicó que esos episodios acontecieron “hace más de un año”, y que “eran mantenidos en el más completo hermetismo”. El mismo día en que fue publicada la denuncia periodística, “un sacerdote de la misma congregación se encargó de confirmarlos en un discurso a los fieles que se congregaron en el templo de Mendoza al 5160”.
Ante la difusión de los presuntos casos de abuso, la fiscal Camporini decidió intervenir de oficio y este lunes presentó un escrito a la jueza Cosgaya.
Hasta este martes, el Azobispado de Rosario había evitado referirse al caso. Sin embargo, siempre según DyN, su titular, monseñor José Luis Mollaghan, reconoció esta jornada que “«desde fines de 2008» está «en conocimiento de las denuncias» por acoso sexual contra ocho personas, entre ellas una docente y una menor de edad discapacitada, presuntamente cometidas por Raynaldo Narvais, ex párroco y autoridad del colegio de Nuestra Señora de Pompeya de Rosario”.
El prelado, no obstante, expresó que “de ninguna manera hubo encubrimiento o un manto de silencio o secreto”. Mollaghan señaló que “no se judicializó el tema porque eso lo deben hacer las supuestas víctimas” y destacó que los feligreses que denunciaron a Narvais presuntamente “aceptaron que quienes diluciden la cuestión sean sus superiores de la orden de los Canónigos Regulares de Letrán”.
El obispo rosarino aseguró que “recibió personalmente las quejas de un grupo de alrededor de 20 feligreses, que denunciaban al sacerdote de varias cuestiones que iban desde autoritarismo a acoso y luego fue separado de la parroquia”, explicó.
En cambio, expresó reparos respecto de la total veracidad de las denuncias al asegurar que “otro grupo se acercó a defenderlo y había una maniobra pergeñada para perjudicar al sacerdote”.
Reynaldo Narvais tiene 46 años y en octubre de 2008 era párroco del templo y también representante legal del colegio Nuestra Señora de Pompeya.
“Había hechos que podían representar la verdad, pero también eran difusos”, dijo, tras lo cual insistió en adjudicar a la propia decisión de las supuestas víctimas que no se haya hecho una denuncia judicial.
El obispo agregó que “la Iglesia tiene un Derecho propio que permite que sea el propio superior quien investigue a un sacerdote, que es lo que se hizo”, sostuvo.
“La investigación ha avanzado, incluso vino dos veces desde Roma el abad de los Canónigos Regulares de Letrán”, manifestó, con quien se reunió por esta cuestión.
Diputada sorprendida
Por su parte, la diputada provincial de Solidaridad e Igualdad (SI), Alicia Gutiérrez, requirió que intervenga la Justicia para esclarecer los supuestos episodios, a la vez que señaló que “es sorprendente cómo la jerarquía de la Iglesia rosarina mantuvo en secreto estos deplorables hechos, escandalosos al ser cometidos desde una institución que se vanagloria de administrar los valores morales de la sociedad”.
La agencia DyN Recuerda en su despacho que “tres meses atrás, la Justicia de Santa Fe condenó al ex obispo de la ciudad de Santa Fe Edgardo Storni a ocho meses de prisión por abuso sexual contra dos seminaristas, perpetrados en 2002.
(Fuentes: DyN y La Capital)
