El músico ofreció el sábado por la noche en el estadio Luna Park otro show enmarcado en su nueva etapa post desintoxicación: tranquilo y prolijo.

Después de la presentación en la lluviosa noche de Vélez Sarsfield del 23 de octubre pasado García ofreció tres shows en un lugar más reducido, y en el que se pudieron apreciar algunas creaciones visuales que no se pusieron en práctica en el estadio de Liniers por la tormenta.

A lo largo de casi 30 canciones, García ocupó el escenario durante más de dos horas y media y disfrutó e hizo disfrutar a su público de un repertorio en el que abundaron los temas fuertes, rítimicos, ejecutados a partir de un sonido intencionalmente grave, que en algunos casos no ayudó al lucimiento de su voz pero que sí contribuyó a crear un clima vibrante, visceral.

Charly inició estos conciertos en el Luna con Demoliendo hoteles, y los terminó con No toquen. En el medio aparecieron algunas viejas canciones que no acostumbraba tocar en vivo como Llorando en el espejo”, en la que se lució como director de orquesta.

El músico hizo desfilar anoche canciones de sus distintos discos solistas con muy pocos rescates de sus primeros años. En ese rubro, se anotaron Mister Jones o familia tipo americana, en la que intervino como invitado Juanse, Canción para mi muerte en el final, solo al piano y con todo el estadio cantando, Llorando en el espejo y Eiti Leda.

Por el contrario, en el aspecto novedades se pudo escuchar la ultrapromocionada Deberías saber por qué y La medicina, todo un símbolo de la nueva etapa en la vida de García, que admite su necesidad de recurrir “a la medicina del amor, o a la medicina del doctor”.

El show contó también con la participación como invitada de Fabiana Cantilo, en la interpretación de Inconsciente colectivo.

Como siempre, la performance de Charly, quien para esta ocasión se dedicó sólo al piano de cola y en ningún momento tocó guitarras o teclados electrónicos, contó con el apoyo sin fisuras de Hilda Lizarazu en voz y coros, Fabián Von Quintiero en teclados, Carlos García López en guitarra y el trío ya histórico que integran los chilenos Antonio Silva (batería), Kiuge Hayashida (guitarra) y Carlos González Vázquez (bajo).

(Fuente: Télam)
 

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