Muy pocas veces pude ver, en mis cuatro décadas de militancia sindical, un conflicto así. Paralizar el diario La Capital, en solidaridad con los despidos de las radios, era impensable antes del desembarco de los testaferros de Mas Canosa. ¿Qué pasó que hizo posible esta reacción?

1) La innegable presencia de un sindicato que resiste, denuncia y se compromete con las bases en la defensa de sus conquistas: el convenio colectivo, el salario, las categorías y la descripción de las tareas. Su clara oposición a la multiplicidad de funciones tal como pretende y ha logrado en otros medios esta patronal salvaje y prepotente. Un sindicato que hace de la defensa de los intereses de sus trabajadores su fundamento, negocia y resiste para preservarlos y escapa al discurso ideologista que suele paralizar en vez de organizar a las bases.

2) La capacidad de vincularse con el campo popular aprovechando el compromiso de los trabajadores de prensa con el entramado social rosarino y su presencia en todos los conflictos. Cuando los que resisten no son seres anónimos y lejanos sino compañeros conocidos y estimados la solidaridad aparece sin atenuantes. Los periodistas son el nexo vivo entre los ciudadanos y el poder, cuando su rol es comprometido con la gente su fortaleza es difícil de medir. Este error es el que cometió la dupla Vila-Manzano.

3) Subordinar lo secundario a lo principal: a nadie escapa que todos los sindicatos vinculados a la actividad respondieron plenamente: gráficos, técnicos, locutores, administrativos aislando a la patronal y su estrategia de quebrar el movimiento. Mérito compartido, así como la convocatoria a las dos centrales involucradas. La CGT y la CTA sirvieron de paraguas y de advertencia de que hay un límite que no se puede traspasar. El anuncio de la movilización conjunta sobre Rosario sirvió para precipitar los acontecimientos y lograr poner fin al conflicto.

4) No todos los conflictos se ganan ni todos se pierden: la diferencia entre unos y otros pasa inexorablemente por la capacidad de enfrentar las estrategias patronales con inteligencia colectiva y confianza en la clase trabajadora. Quienes son capaces de construir unidad resistiendo, demuestran unidad en la acción y coraje para concretar las tareas que el conflicto requiere, son los que triunfan. Los que subestiman al enemigo, dividen la fuerza propia y subordinan la lucha a estrategias partidarias jalonan el camino de la derrota.

(*) Secretario gremial de la CTA nacional.

Comentarios
Más notas relacionadas
Más por Victorio Paulón*
Más en Ciudad
Comentarios cerrados

Sugerencia

El Gobierno defendió la presencia de Aldo Rico en el desfile en Tucumán

“Lo de los Carapintadas es cosa vieja, no creo que haya puesto en jaque a la democracia”, …