La modernidad parece llegar no sólo para la derecha argentina, que intenta salir del feudalismo para dar nuevos ímpetus al viejo liberalismo. Ahora, de la mano de un concejal progresista, Oscar Greppi, los cirujas podrán cambiar de caballo a mitad del cartoneo y subirse a una moto. Total, se está a casi un paso de que, como ahora, no puedan entrar al centro de Rosario, para evitar que las almas sensibles sean tomadas por asalto por los motochorros que, claro, no tienen nada que ver con los cirujas. ¿O sí?
A media mañana de este lunes algo fresco, en el programa El Informador, que se emite por LT3 cuando los patrones no despiden a su personal, el periodista Alejandro Grandinetti entrevistó al concejal Greppi. Y claro, le preguntó lo que se impone como tema de charla en cada bar de la ciudad:
—“El tema este de los cirujas y las motos, este proyecto del concejal Oscar Greppi… cómo es esto de entregar motos para que no anden en carros los cirujas?”.
Greppi respondió: “Bueno, ese seria el resultado final de una ecuación que hacemos a través del proyecto, o sea, lo que queremos es jerarquizar y darle a esta actividad un carácter formal al hoy informal del ciruja, que se convirtió en un agente ecológico y el resultado de eso seria el reemplazo del carro por un vehículo que ya no sería de tracción a sangre, sino una moto, serían las motos que están hoy en el corralón municipal, a la intemperie, que cumplirían la función del carro”.
Preocupado, el cronista repreguntó: “O sea que no partiría de una inversión del Estado, sino utilizando las motos que fueron remitidas al corralón… ahora, esos vehículos, ¿tienen que tener una patente, una identificación y es medianamente caro, a ver, no sé si les va a dar a los pirujas la ecuación (sic) para mantener una moto?”.
El edil aclaró: “No, el tema es así, el ciruja va a ser jerarquizado a través de una campaña municipal (en la que) se van a proveer de una instrucción en cuanto a la formación de cooperativas de trabajo y de micro emprendimientos; se les va a dar instrucción en cuanto a higiene y salubridad; se le va a poder dar la posibilidad de tener una obra social, (se facilitará que) los chicos de carros puedan terminar la escolaridad, y luego sí, en las instancias finales, se reemplazaría ese carro por un vehículo como la moto, que en los talleres municipales se las pondrían en condiciones”.
En lo formal, Greppi precisó que “sería una moto con seguro, con todas las condiciones de circulación que deban contener, y evidentemente, la primera instancia se resistiría en cuanto al costo de esos vehículos, pero después las cooperativas y los micro emprendimientos solos irían generando los recursos necesarios para sostener esto”.
Grandinetti insistió: “¿Y dan los recursos como para sostener el registro, el combustible, el mantenimiento del vehículo?”. El concejal del ARI señaló que “en una segunda etapa va a dar, porque cuando se organicen y vendan mejor los productos que ellos clasifican, evidentemente la tarea va a ser mucho más redituable y le va permitir a ellos poder comprar su combustible y atender sus motos… en una primera instancia lo va a tener que asistir la Municipalidad”.
Greppi manifestó que “este es un proyecto que duraría tres años, se va a ir parcialmente reemplazando la tracción a sangre y después se prohibiría totalmente dentro del ejido de la ciudad de Rosario”.
El edil relató que este tipo de programas “está funcionando muy bien en Colombia, también en Montevideo, hay algunos proyectos que están funcionando en la ciudad de Córdoba, en Mendoza, en la ciudad de Buenos Aires, pero en realidad este proyecto nuestro es un poco más abarcativo, porque no se trata solamente de reemplazar la tracción a sangre sino de darle un medio, jerarquizar una profesión, porque en realidad este tipo de agente, hoy llamados pirujas, cumple una función que no todos están capacitados para hacerlos, no cualquiera puede realizar la clasificación de residuos sólidos”.
Greppi dijo que recién ha presentado el proyecto: “Me acompaño con la firma Jorge Boasso, y bueno, pasa a la comisión de Ecología y después posteriormente se discutirá en el recinto”.
Lo dicho, la modernidad llega de la mano de las necesidades. Habrá que ver si los cirujas se enteraron, si tienen esa necesidad, y si quieren o pueden adaptarse a los cambios que conlleva la idea pura y dura.
(Fuente: LT3)
