El ministro de Trabajo Carlos Tomada sostuvo: “No vamos a permitir que decaiga la capacidad adquisitiva de los trabajadores”. “Esto no es una consigna populista, sino que responde a una lógica económica y social y es que no hay crecimiento económico sin empleo y sin salarios”, agregó. Las declaraciones fueron respuesta hacia algunos sectores empresariales quejosos por el aumento salarial del sector alimenticio del 35 por ciento.
Y en este sentido, remarcó que "no es un sindicato cuyas negociaciones colectivas hayan tenido liderazgo en el establecimiento de un piso”, y recordó que hay muchos gremios que quedaron con salarios muy retrasados. Al respecto, el gremio de los mercantiles intentaba cerrar un aumento del salario de los empleados de comercio de alrededor del 30 por ciento.
El ministro destacó que en las discusiones salariales “no se trata de ver porcentajes, sino de ver los números que definitivamente se resuelven, porque el 100 por ciento de un peso parecerá espectacular, pero el 100 por ciento de un peso, es un peso”. Además, explicó que las negociaciones colectivas “se van adaptando a lo que ha sido las características de la evolución de la producción y de los salarios en cada actividad” y que las mismas se van desarrollando acorde a las “secuencias de sus vencimientos”.
En ese marco, incluyó que en el aumento salarial acordado en el gremio de la Alimentación, uno de los sectores, donde aseguró, “hay una mayor concentración económica”, se debe tener en cuenta tanto “la alta” rentabilidad de sus empresas, como el “retraso salarial” de sus trabajadores.
En ese sentido, agregó que "la rentabilidad de las empresas de la alimentación, que fue el sector donde más creció, no puede estar ajeno a la demanda del sindicato a la hora de sentarse en la negociación colectiva”.
“Si a eso le agregamos como otro elemento importante –continuó el ministro– que el retraso salarial con respecto a otros sectores industriales de nuestro país era en la industria de la alimentación uno de los más notables, vamos a encontrar la explicación de por qué los guarismos de esa negociación parece que fueran muchos más altos”.
Además recordó que el aumento otorgado a los trabajadores de la alimentación será escalonado con un primer pago del 21 por ciento más 150 pesos por seis meses y luego un pago de una suma fija de 80 pesos más.
“Esto desmitifica estos números que se pretenden mostrar como escandalosos”, completó.
En ese marco afirmó que “antes de poner números que no se corresponden, o que realmente pretenden mostrar una realidad que no es, sería bueno que analizaran estas características solamente para una mejor información”.
Y agregó que algunos medios de prensa “pretenden contagiar a otras negociaciones”.
“Algunos diarios han hablado de un nuevo piso de la negociación cuando esto en realidad es un número que aparece en la negociación de la Alimentación y que veo difícil que se repita en otros”, refirió, al tiempo que puso como ejemplo el acuerdo alcanzado por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) "que cerró con otros números y todo ha funcionado bien”.
Por último, se refirió a las negociaciones desarrolladas en el sindicato de Comercio. Si bien afirmó que el sindicato fue “recuperando” su atraso salarial “en las rondas anteriores de negociación”, consideró que “hay algunos sectores de alta rentabilidad, como por ejemplo los hipermercados”, cuyos “precios han mejorado sustantivamente, y eso amerita también una negociación (salarial) que va a tener un número que va ayudar que los salarios mejoren”.
(Fuente: Télam)
