Luego de que el gobierno provincial jugara una bravuconada en boca de su ministro de Gobierno Antonio Bonfatti, quien aseguró que la Provincia tiene disponibilidad total sobre los terrenos que fueron cedidos por la Secretaría de Vías Navegables de la Nación sólo para uso portuario, ahora el gobernador Hermes Binner reculó: “Esperamos flexibilidad de Vías Navegables”, imploró el mandatario socialista.
En medio de una fuerte polémica, que incluye la protesta verbal del titular del Ente Administrador del Puerto de Rosario (Enapro), Pablo Ferrés, quien sostuvo este miércoles que la cesión de esos terrenos significa “una pérdida para el puerto”, Binner parece irreductible y ni piensa en abandonar la idea de llevar adelante el proyecto, que muchos califican de “faraónico”.
El gobernador señaló este jueves que “la desafectación del muelle principal del puerto de Rosario para la construcción del Puerto de la Música no afectará la actividad portuaria”, según publicó el portal de negocios y economía puntobiz.
Ferrés no piensa lo mismo, puesto que para él la cesión de los terrenos significa “una pérdida para el puerto”, y que “llevará tiempo recuperar la actividad que allí se desarrolla”.
Para el titular del Enapro, “lo que hay que entender es que los terrenos para uso portuario, no son ilimitados, sino muy pocos: en la zona de Rosario es un bien escaso y hay que cuidarlo”. Un claro mensaje a Binner y su Puerto de la Música.
Binner quiere retruco, ma non troppo
“Si hay un predio de 106 hectáreas destinado al puerto, en qué puede afectar que se usen tres o cuatro hectáreas. No vamos a ser tan irresponsables para que pierda competitividad el puerto de Rosario. Nuestra prioridad es jerarquizar la producción y el trabajo”, salió a argumentar el socialista.
Lo cierto es que Binner debió dar tres pasos atrás de los que dieron, a su turno, Bonfatti, Raúl Lamberto, y el titular de la Fundación Puerto de la Música, Ricardo Silvestein, todos desafiando la autoridad de Vías Navegables de la Nación y reconoció que no se puede soslayar el dictamen desfavorable a la desafectación del muelle para uso exclusivamente portuario.
“Esperamos flexibilidad de Vías Navegables”, se esperanzó Binner. Aunque no reconoció que la posición de la Provincia es retórica y antagónica con la ley –no es que la Nación sostiene que los terrenos fueron cedidos sólo para uso portuario, lo dice el contrato de cesión–, la posición de reconocer a la dependencia nacional es novedosa entre tanta verborragia presuntamente federal.
Los terrenos pertenecían al Estado nacional y fueron cedidos a la Provincia bajo determinadas condiciones, que ahora el gobierno socialista quiere transgredir. Y hasta este jueves las desafiladas espadas del gobernador habían despotricado en los numerosos medios que le acercaron sus micrófonos que Santa Fe tiene disponibilidad total sobre esos terrenos.
Problemas y más problemas
La Terminal Puerto Rosario (TPR), en síntesis, pierde 360 metros de muelle y 6 hectáreas. Según fuentes de la concesión, hasta que se encuentren habilitadas las 6 hectáreas que se les otorgó como compensación correrá mucho agua bajo el puente.
El predio que le dio la Provincia a TPR se sitúa al norte de la antigua ubicación del ex astillero de Sabb, y esa área se encuentra inoperable. El plan de recuperación de esas tierras prevé que el Enapro ejecute la relocalización de las viviendas irregulares que están en la zona –aún no hay trazado plan alguno–, tras lo cual TPR deberá desembolsar las inversiones necesarias para erigir un muelle para operar.
Aunque los contratos no determinan plazos para ese desarrollo y lo deja librado a la terminal, los cálculos de los voceros de TPR son de al menos un año de obra.
TPR argumenta que el mayor inconveniente del acuerdo firmado por las autoridades que precedieron al actual directorio es la pérdida del mejor muelle, por donde se opera el 40% de la actividad.
“Decidieron seguir adelante y firmar lo que faltaba como clara señal de contribución a la paz social del complejo portuario regional y asumieron así las pérdidas, los contratiempos y la necesidad de replanificación logística y operativa”, publica puntobiz.
Hay algo sugerente, que es mencionado como un dato más por el medio económico: “El mismo día en que, por la mañana, TPR firmó con el Enapro el acuerdo final de cesión de los terrenos, por la tarde el ente aprobó el traspaso de la mayoría accionaria de la concesionaria a Aotsa, empresa ligada al grupo Vicentín (20% de las acciones). ¿Canje de favores?
Por ahora, la única ventaja que consiguió TPR es poder entregar el muelle recién cuando las obras estén por comenzar, y se calcula que si todo sigue viento en maqueta sería alrededor de diciembre de este año. De otro modo, el muelle estaría desactivado sin que se ejecuten las obras.
(Fuente: Punto Biz)
(Informe: Horacio Çaró)
