
Dos de los tres jueces del tribunal de Bariloche que apartó al juez Martín Lozada del caso de gatillo fácil tienen un pasado escandaloso, publicó este lunes el diario Página 12. Uno fue denunciado internacionalmente como antisemita y se hizo famoso por pedir un amparo a un colegio para que su hijo no repitiera de año. El otro provocó la sanción de una ley que protege a los menores de la audiencia judicial porque violentó con sus preguntas a una menor discapacitada.
Según publica este lunes del diario Página 12 “la imagen de dos de los camaristas de Bariloche, que la semana pasada ordenaron el apartamiento del juez Martín Lozada del caso de gatillo fácil que dio vuelta Bariloche, está enmarcada en un particular passe-partout jurídico”.
En 1998, Héctor Leguizamón Pondal ya había protagonizado un escándalo con claras connotaciones antisemitas al insultar a la fiscal Mirta Siedlecki y pedir el apartamiento del camarista Carlos Rozanski que lo investigaban por corrupción, “por tratarse de un judío”.
Una década después, Pondal sumó a su cuenta un pedido de amparo contra el colegio más exclusivo de la región, el Woodville, bilingüe, de doble escolaridad y con una mensualidad accesible a pocos bolsillos. El amparo pedía que su hijo, que había sido reprobado en tres exámenes en febrero de 2008, debía repetir el cuarto año, injustamente desde la óptica del padre, quien consideraba que eran los docentes los que se habían excedido en su criterio y no su hijo el que no había estudiado. El juez civil respondió casi de inmediato ordenando la inscripción del joven en el quinto año. La decisión judicial desató un escándalo. Para esa época, el caso apareció retratado en graffiti por todo el pueblo: “Hacé como el juez Pondal”, decían con algo de bronca y lógica de estudiantina las pintadas. No fue el primer exabrupto público.
Otro de los integrantes de la Cámara del Crimen, Miguel Lara, es motivo de la Ley 25.852 que protege a los menores de 16 años de ser expuestos y revictimizados en las audiencias judiciales. Ni ideólogo ni redactor, sólo motivo. Lara fue quien provocó a Rozanski a redactar el proyecto luego de que durante un juicio a un violador, Lara le preguntara a la víctima, una chica de 16 años con retraso mental: “Pero decime la verdad, ¿a vos no te gustaba el Pato? ¿Lo tocabas abajo?”.
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(Fuente: Página 12)
