El gobierno provincial y el municipio realizaron este jueves el acto oficial en conmemoración del 158º aniversario de la declaración de Rosario como ciudad, proyecto impulsado por el entonces gobernador de la provincia de Santa Fe Domingo Crespo, tras el triunfo unitario en la batalla de Caseros.
Durante el acto, que consistió en el izamiento de la insignia patria en el mástil mayor del Monumento a la Bandera, el ministro de Gobierno y Reforma del Estado provincial, Antonio Bonfatti, señaló que el 5 de agosto de 1852 fue “el día en que se cristalizó la voluntad de los rosarinos de entonces de participar activamente en el proceso de desarrollo de la comunidad y contribuir a su organización social”.
También participaron de la actividad oficial el intendente municipal, Miguel Lifschitz; el senador del departamento Rosario, Juan Carlos Zabalza, y el presidente del Concejo Municipal local, Miguel Zamarini, entre otros funcionarios.
La ascensión de Rosario al rango de ciudad comenzó a tejerse tras la batalla de Caseros, que tuvo lugar el 3 de febrero de 1852, en la que combatieron dos batallones de rosarinos bajo las órdenes del teniente general Agustín Fernández y del mayor Dámaso Centeno.
Las fuerzas rosarinas participaron en el bando dirigido por el general entrerriano Justo José de Urquiza, quien había traicionado a su ahora oponente Juan Manuel de Rosas, gobernador de Buenos Aires y encargado de las relaciones exteriores de la Confederación hasta ese momento.
El triunfo fue para los unitarios, que consiguieron así liberarse del “Restaurador de las leyes” e imponer el proyecto de país de Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento, quienes de hecho apoyaron a Urquiza en la batalla que se produjo en la estancia de la familia Caseros, donde hoy se encuentra el Colegio Militar de la Nación.
Luego del combate, los milicianos rosarinos fueron felicitados por el general Justo José de Urquiza, quien les prometió que ayudaría a la entonces villa de Rosario en sus aspiraciones de progreso.
El 9 de junio de 1852, Urquiza escribió al gobernador Domingo Crespo para que procurara erigir a Rosario en ciudad.
El mandatario provincial encabezó las gestiones ante la Junta de Representantes para que sancionara una ley en ese sentido, y entre sus argumentos destacó la “posición local” de Rosario, “que la pone en contacto directo con el interior y exterior, por su crecido número de habitantes y por su comercio activo con todos los pueblos de la república”.
El 5 de agosto de 1852 Rosario fue elevada a la categoría de ciudad por medio de una ley de la Legislatura santafesina, y seis años más tarde se creó la municipalidad
