
Otra vez, el diario La Capital recoge el guante que la Municipalidad cada tanto dispara contra los taxistas para tapar las falencias del transporte principal, el de colectivos. Mejor dicho, a los tacheros los agarraron de punto. Este lunes la primera plana es: “En los últimos dos meses se detectaron más de 50 licencias de taxis en infracción por no respetar el mínimo de horas previstas para circular por la ciudad”.
El incremento de los controles, y las sanciones correspondientes, por parte de la administración municipal del intendente Miguel Lifschitz persiguen el objetivo de “hacerles ver a los conductores que prestan un servicio público y hay que cumplirlo”, dice el diario La Capital, cual si fuera un organismo de prensa oficial de la Municipalidad.
“De los 3.600 taxis que actualmente hay en la ciudad, 500 están sujetos a derecho de explotación (la últimas licencias otorgadas) y deben circular durante todo el día. Los 3.100 restantes tienen que cubrir entre 12 y 16 horas por jornada”, sigue la millonésima nota “periodística” del decano dedicada al sector en los últimos años.
“Los controles callejeros y en los lugares donde se realiza la revisión técnica permitieron detectar más de 50 licencias en infracción por no cumplir con el mínimo de horas para trabajar”, explicó a La Capital el director de Fiscalización de Transporte de la Secretaría de Servicios Públicos municipal, Henry Fabro.
Los taxistas de punto
A algunos de los infractores les labraron un acta, instancia que permite seguir circulando, mientras que a otros (“con faltas más alevosas”) el municipio les aplicó la caución de la chapa, sanción que puede ir de cinco a diez días. El castigo más duro contemplado por las autoridades es la caducidad de la licencia.
Pasen y peguen al tachero
Respecto del perfil de los infractores, en el Palacio de los Leones parecieron marcar diferencias entre el poseedor de una licencia y algunos titulares que tienen dos o más choferes, sobre los que la lupa está posada por incumplimiento de horario y las condiciones en que se encuentran sus conductores.
Para Fabro, la meta de los controles “es hacerles ver a los taxistas que están prestando un servicio público y hay que cumplirlo”.
Reclamos. Las infracciones vienen siendo detectadas a través de los relojes colocados en cada unidad o mediante el sistema de seguimiento satelital (GPS). Otro invento que les encajaron a los taxistas y que lo tuvieron que pagara de su bolsillo.
“También por los reclamos de usuarios, que (sobre todo a principios de cada mes) suelen esperar varios minutos por un taxi en las esquinas de una ciudad en la que la demanda del servicio creció a la par de la multiplicación de los centros comerciales o de esparcimiento (shoppings con cines y el casino) que ya no están concentrados mayoritariamente en la zona céntrica”, agrega el comunicado de la Municipalidad, en La Capital.
