“Esto parece un psiquiátrico”, dijo periodista inglés en el campamento.
“Esto parece un psiquiátrico”, dijo periodista inglés en el campamento.

Los familiares de los mineros atrapados están felices porque se aproxima el rescate. Pero, a la vez, muchos confesaron que están hartos por la invasión de periodistas que no quieren perderse el final de una historia comparada a un reality show. El tema de la exposición mediática que tendrán los mineros ya es una preocupación de los psicólogos.

Por el campamento, convertido en un pandemonium en el medio del desierto, también circulan productores y directores de cine nacionales e internacionales, desde Discovery Channel al cineasta chileno Rodrigo Ortúzar, que planea una película sobre “Los 33”. Ya hay más de 700 periodistas de todo el mundo acreditados. De ellos, cerca de 400 son chilenos.

“La vida de los mineros, como era antes, ya desapareció”, afirmó Enrique Chía, psicólogo de la Universidad Católica de Chile, para quien los mineros enfrentan nuevos retos marcados por la necesidad de readaptarse tras un proceso traumático.

Y entre los retos, estará también el de su adaptación a una perversa sociedad del espectáculo que los tiene, y los tendrá por un tiempo más, como protagonistas de una hazaña histórica.

“Van a tener mucha atención de los medios de comunicación, pero la opinión pública también es muy exigente, y le gusta que sus figuras públicas se comporten de cierta manera”, cuenta el psicólogo, para quien esta parte “será la más complicada”, según un cable de AFP.

Los expertos de la agencia espacial estadounidense NASA que visitaron el yacimiento en septiembre pasado advirtieron que los mineros “tendrán un alto nivel de fama en su país y tendrán mucha presión de los medios y de la sociedad”, dijo Michael Duncan, jefe de la misión.

“Los medios van a estrujarlos. Muchos de ellos serán bombardeados con ofertas en televisión, incluso podrán hacer carrera. Pero eso va a durar como mucho un mes, en marzo será un recuerdo”, augura René Ríos, sociólogo de la Universidad Católica.

“Se van a tener que dar cuenta que la fama es limitada y que hay que capitalizarla, y comenzar un nuevo proyecto de vida”, comentó Chía.

“Después de una experiencia como la que ellos vivieron te puedes fortalecer o debilitar pero nunca te quedas igual”, añadió.

“Si el resultado es positivo, es todo un éxito. Pero también puede haber situaciones de vulnerabilidad, de aprovechamiento, problemas en las relaciones o un aumento en el consumo de medicamentos o alcohol”, explicó.

A los desafíos de enfrentar el estrés postraumático se suman los posibles problemas de salud provocados por el encierro más largo de la historia dentro de una mina en condiciones de humedad y altas temperaturas.

Tras ser izados en una cápsula, los mineros recibirán una minuciosa atención médica, justo cuando lleguen a la superficie y posteriormente en el hospital de Copiapó, donde permanecerán al menos dos días en observación, lo que retrasará un poco más el retorno a sus casas.

Con 17 días de muerte en vida y un entierro de más de dos meses a 700 metros de profundidad, los 33 mineros están a las puertas de una nueva vida, que deberán preparse para enfrentar.

Un campamento felinesco

“Estoy feliz, feliz”, comentó Carla Herrera, de 34 años, hermana del minero Daniel Herrera, quien se desempeñaba como chofer de camiones en la mina donde quedó atrapado el 5 de agosto pasado. “Pero también estoy harta de toda esta bulla. Quiero que termine ya”, dijo, mientras luchaba a duras penas por abrirse paso con un carrito en el que pasea a su bebé, junto a centenares de periodistas que corrían de un lado a otro, desesperados por saber cuándo finalmente ocurrirá el rescate.

Según Tomás Urzúa, encargado de prensa oficial de la cobertura, hay “unos 700 periodistas de todo el mundo acreditados”. De ellos “cerca de 400 son chilenos”, según un reporte de AFP.

En el campamento también circulan productores y directores de cine. La odisea de los mineros ya atrapó a realizadores nacionales e internacionales, como Discovery Channel o el cineasta chileno Rodrigo Ortúzar, que planea una película sobre “Los 33”.

La mayoría de los reporteros ha llegado en estos últimos tres días. Casi todos transitan en un espacio de cien metros, rocoso, lleno de polvo y piedras, bajo un sol sofocante en el día y gélidas noches.

En medio del furor nacional e internacional que genera el inminente rescate, todos aquéllos que se encuentran en el yacimiento desde el inicio del rescate en el campamento Esperanza muestran, algunos más, otros menos, señales de cansancio.

“Hoy día estamos cocinando para 400 personas. No damos abasto”, cuenta la cocinera Rosa Rivera. En los pocos minutos que tiene ahora de tiempo libre, visita a la familia Ávalos, que espera con ansiedad la salida a la superficie de los dos hermanos Samuel y Florencio Ávalos. Rosa toma un mate con ellos.

A los Ávalos “los noto tensos, demasiado cansados”, murmura Rosa. A su lado, Wilson Ávalos, tío de los dos mineros atrapados, explica que ya no quiere hablar con la prensa “al menos por hoy”.

A pocos metros de allí, alguien grita que comienza la rueda de prensa de la primera dama, Cecilia Morel, quien acudió a la mina, para “apoyar a grupos de mujeres” organizadas y evitar que se corran más “rumores” sobre el día del rescate.

“Ocurren rumores, los nervios y tensiones están a punto de explotar”, contó la esposa del presidente Sebastián Piñera en una conferencia de prensa atiborrada de periodistas.

Llegar hasta el punto de prensa es una tarea titánica. Hay decenas de cámaras y periodistas apiñados. “Te estoy guardando el lugar”, grita un periodista chileno. “Esto parece un psiquiátrico”, dice a su lado en inglés un periodista de un canal británico.

El papá del minero Carlos Barrios, que lo espera en el Campamento Esperanza desde el 6 de agosto, un día después de que un derrumbe provocara la tragedia, se queja de que “los periodistas se han puesto realmente pesados”.

“Algunos no son respetuosos con las personas. Vienen, nos hacen preguntas: ¿Qué siente? ¿Qué se sabe? … nosotros sabemos lo mismo” que ellos, explica.

Barrios comparte un comedor improvisado en una carpa con los familiares del minero Víctor Zamora. Griselda, la mujer del papá de Barrios, es la que cocina para todos.

Para Nelly Burgueño, la mamá de Víctor Zamora el asunto ya está un “poco descontrolado”. Pero de todas maneras agradece la labor de la prensa. “Fue muy importante. La tragedia se dio a conocer en todas partes y ahora hay que intentar que algo así no vuelva jamás a suceder”, subrayó Burgueño.

 

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