José Ojeda, de 45 años, viudo, con dos nietos y aquejado de diabetes, tiene fama de cariñoso y chistoso.
“Estamos bien en el refugio los 33”, fue el mensaje que Ojeda escribió con lápiz rojo sobre un pedazo de papel blanco antes de atarlo al tubo de la sonda que el pasado 22 de agosto devolvió la esperanza a los angustiados familiares de los trabajadores.
Ojeda, de 45 años, viudo y con dos nietos, estaba a cargo de la maquina que perfora la roca para introducir los explosivos cuando el 5 de agosto le sorprendió el derrumbe junto a sus 32 compañeros.
Con fama de cariñoso y chistoso, Ojeda es el más corpulento de los mineros rescatados hasta el momento, todos los cuales siguieron una dieta especial para poder acomodarse en la estrecha cápsula Fénix 2.
Este minero llegó a la superficie y es el segundo del grupo de los mineros cuya condición de salud es considerada por los responsables sanitarios como más débil, debido a que sufre de diabetes.
Ojeda, cuyo rescate ha sido el más rápido hasta ahora (apenas 12 minutos y 13 segundos), se mantuvo en silencio la mayor parte del tiempo. Salió emocionado de la cápsula con una bandera chilena en las manos.
Tras reencontrarse con su hijastra, Ojeda, que lucía un buen aspecto físico, saludó al ministro de Minería, Laurence Golborne, y a los encargados del operativo de rescate.
“Buena suegro”, gritaron los rescatistas a Ojeda una vez que llegó a la superficie, en alusión a la belleza de su hijastra, quien por semanas permaneció en el campamento esperanza aguardando su arribo a la superficie
Con 27 años de trabajo en minería, se caracterizó durante el encierro por ser uno de los que mantuvo el buen humor del grupo. Es originario de Puerto Varas.
(Fuente: Diario La Nación, de Chile)
