El 15 de marzo de 1962, el historietista argentino Joaquín Lavado, más conocido como Quino, dibujó por primera vez a Mafalda, la niña que odiaba la sopa y soñaba un mundo mejor y que se transformó en un verdadero fenómeno mundial.

Aunque las versiones sobre la fecha del nacimiento de Mafalda son innumerables, en la carta de presentación que escribió esta niña con ideas revolucionarias y admiradora de Los Beatles luego de mudarse de la revista Primera Plana, donde apareció dibujada por primera vez, al semanario Siete Días, sentenció: “En la vida real yo nací el 15 de marzo de 1962. Mi papá es corredor de seguros, y en casa se entretiene cuidando plantas. Mi mamá es ama de casa. Se conocieron cuando estudiaban juntos en la Facultad, pero después ella abandonó para cuidarme mejor, dice”. Más clarito imposible.

La historia oficial indica que una agencia, que llevaba adelante las campañas publicitarias de la empresa de electrodomésticos Mansfield, le encargó a Miguel Brascó que creara un personaje de historietas que sirviera de “imagen oficial” de la marca, pero el dibujante le pasó el trabajo a su colega Quino y, sin quererlo, sentó la base de un fenómeno que no conoce fronteras y no pierde vigencia pese al paso del tiempo.

El origen del nombre
Según las crónicas de la época, las condiciones que impuso la agencia de publicidad eran que el personaje en cuestión perteneciera a una familia de clase media y que en su nombre estuvieran las dos primeras letras de la marca. Quino, entonces, creó a una niña de unos seis años a la que bautizó Mafalda. Aunque la campaña nunca llegó a concretarse, el dibujante conservó esos primeros bocetos y más adelante le terminaría de dar forma a su personaje más famoso.

Pero en la carta, que apareció en Siete Días, Mafalda señala que “el nombre que me pusieron fue en homenaje a una pibita que trabajaba en la película Dar la cara, que se hizo leyendo el libro del escritor David Viñas”, y agrega: “El 22 de septiembre de 1964, Quino me consiguió una recomendación para trabajar en la revista Primera Plana, y en marzo del ‘65 me llevaron al diario El Mundo”.

Para presentarse en sociedad, Mafalda confesaba en el escrito que admiraba a los Beatles “porque son muy alegres, están de acuerdo conmigo en muchas cosas, y tocan la música que nos gusta a los jóvenes” e incluso que “deberían ser presidentes del mundo, porque tienen influencia sobre mucha gente de todos los países”. También marcaba cuáles eran sus gustos: “Leer, escuchar los noticiosos, mirar la TV (menos las series), jugar al ajedrez, al bowling y a las hamacas”, y lo que le desagradaba: “primero, la sopa, después, que me pregunten si quiero más a mi papá o a mi mamá, el calor y la violencia. Por eso, cuando sea grande, voy a ser traductora de la ONU. Pero cuando los embajadores se peleen voy a traducir todo lo contrario, para que se entiendan mejor y haya paz de una buena vez.”

Niña terrible
En los comienzos de la historieta Mafalda tiene seis años y está a punto de ingresar al jardín de infantes, pero pese a su corta edad representa la aspiración idealista y utópica de hacer de éste un Mundo mejor. Aunque la envuelve un inmenso pesimismo, sus comentarios y ocurrencias son el espejo de las inquietudes sociales y políticas de los años sesenta: le gustaría estudiar idiomas y trabajar de intérprete en las Naciones Unidas para contribuir a la paz mundial y está convencida del progreso social de la Mujer y lo preconiza a ultranza, algo adelantado a su época.

Nunca se fue
Aunque su creador decidió dejar de dibujarla en 1973 porque “me costaba mucho esfuerzo no repetirme y sufría con cada entrega”, el fenómeno no se detendría nunca. El propio Quino, en su sitio oficial de Intenet, confiesa que “el personaje central es una nena porque en ese momento el Movimiento de Liberación Femenina tenía una lucha muy activa” y que odia la sopa porque “representa el autoritarismo que debemos soportar, así como Libertad es muy chiquita porque cuando hay autoritarismo la libertad también lo es”.

Hace poco, el domingo 30 de agosto de 2009 se inauguró una escultura de Mafalda en el barrio porteño de San Telmo, en la esquina de Chile y Defensa, que fue realizada por el artista plástico Pablo Irrgang por encargo del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. A metros de allí, en el edificio donde residía Quino mientras la dibujaba y donde está ambientada la historieta, en la calle Chile número 371, hay una placa que recuerda que en ese lugar nació la entrañable Mafalda. Feliz cumpleaños.

(Fuentes: Wikipedia; Sitio oficial de Quino).

Comentarios
Más notas relacionadas
Más por Admin
Más en Cultura
Comentarios cerrados

Sugerencia

El Gobierno defendió la presencia de Aldo Rico en el desfile en Tucumán

“Lo de los Carapintadas es cosa vieja, no creo que haya puesto en jaque a la democracia”, …