
El intendente Miguel Lifschitz reconoció este martes que ya es casi un hecho el aumento de la tarifa del transporte público de pasajeros, y lo justificó en la conquista que los choferes lograron en la paritaria, al acordar un incremento salarial del 23 por ciento.
En consecuencia, el municipio subirá el precio del boleto, y solicitará subsidios al gobierno nacional para poder solventar los nuevos costos. El mandatario municipal sostuvo que la única posibilidad que hay de evitar que los usuarios soporten una suba en el valor de cada viaje es que la Nación, mediante ayuda económica, se haga cargo del total de la diferencia entre los gastos a cubrir y el costo actual.
“No sé si ya está homologado el aumento pero es un trámite, esto ya está acordado y coloca al transporte en una situación compleja, cada vez que hay incrementos salariales, que son importantes, se produce un impacto fuerte en los costos del sistema de transporte, dificulta la posibilidad de su sostenimiento, salvo que el gobierno nacional se haga cargo de este plus de costos y cubrirnos esta diferencia”, señaló Lifschitz.
El intendente continuó intentando explicar el por qué no sería injusto el incremento: “Ya veníamos con un desfasaje tarifario de casi 30 centavos, lo veníamos soportando con recursos del municipio que se sacan de la obra pública, de otros destinos, para financiar al transporte. Ahora esto nos lleva a un desequilibrio ya mucho mayor, de casi 70 centavos en el costo de la tarifa y, necesariamente, vamos a tener que recurrir a subsidios nacionales”.
“Ya Córdoba desde hace varios meses ha incrementado la tarifa. Hoy, como en otras ocasiones, Rosario es la tarifa más baja en el país”, continúo argumentando el jefe comunal.
En el Palacio de los Leones son optimistas respecto de que la Secretaria de Transporte reconozca el incremento del monto de los salarios, como ya ha ocurrido anteriormente, por lo tanto comenzaron a preparar los documentos necesarios para enviarle a la Secretaría de Transporte de a Nación, junto a otras ciudades de la provincia, para gestionar los subsidios requeridos.
Una posibilidad que Lifschitz no mencionó es que el municipio cubra parte de la diferencia de los costos, al menos para reducir el incremento que finalmente pagará el usuario.
