
Una serie de duros cruces vienen teniendo lugar dentro del Frente Progresista. Tanto es así que Binner salió este martes a responder a diestra y siniestra, agregando algo de burbujas a tanta efervescencia interna.
Si tiene pruebas, que “las presente a la Justicia”, fue lo que atinó a decir el gobernador Hermes Binner, en respuesta a las graves acusaciones lanzadas por el diputado de la UCR, Darío Boscarol sobre el uso discrecional de recursos para hacer campaña en favor de Antonio Bonfatti, el candidato mimado del mandatario provincial.
Al menos por el momento, Binner dejó en paz a Giustiniani –blanco habitual de sus dardos– y arremetió contra los boinas blancas Mario Barletta y Darío Boscarol, intendente de la capital provincial uno, y diputado el otro, tras la ya mencionada denuncia de éste último.
“Hacer una acusación así me parece que constituye un error”, saltó Binner, para quien todo responde a “una campaña sucia” por parte de “la gente que ensucia o tira abajo nuestros carteles”.
La acusación de Boscarol “es grave, porque si hay un decreto que firmé el primer día de gobierno fue para eliminar los subsidios”, se defendió sin mucho tino el gobernador si se considera que los subsidios a los que se refiere el diputado en su denuncia, son los que supuestamente parten del Ministerio de Desarrollo Social y no de la Gobernación, que, como bien dijo Binner, fueron suprimidos en el arranque de su mandato.
Muy por el contrario, al momento de denunciar, Boscarol contempló elogiosamente el gesto de Binner de eliminar dichos subsidios. Su acusación apuntaba directamente a Bonfatti por su supuesto "reparto de cheques" del Ministerio de Desarrollo Social, por utilizar "los anticipos de coparticipación a municipios y comunas en forma discrecional", por "inventar encuestas" y por "presionar a intendentes y presidentes de comuna del oficialismo para torcer voluntades", entre otras cosas.
Y esto último, mal que le pese al gobernador, fue corroborado por una autoridad comunal, ya no del Frente Progresista, sino de su propio partido. Curiosamente, si algo se comenta puertas adentro del PS al respecto, lo guardan bajo siete llaves.
Otro frente abierto –valga la redundancia– en el Frente, y que tuvo respuesta del mandatario provincial, es aquel que tiene al intendente de la capital santafesina como protagonista. La reprimenda de Binner tiene origen en el socarrón pedido de “calma” a los socialistas por parte de Barletta. “Es él quien está nervioso”, le devolvió el gobernador.
“No nos tiene que pedir calma (a los socialistas), porque yo al que veo muy nervioso es a Barletta”, dijo textualmente, y la embestida no terminó ahí: “La verdad, no le creo”, aseveró respecto del deseo expresado por el radical de verlo a él presidente.
El gobernador ya le había pedido a Barletta que “baje un cambio” y que “no utilice mi figura para su candidatura”. “Cada uno es artífice de su propio destino y a nosotros jamás nos van a encontrar tapando el afiche de otro o cruzándole alguna inscripción, nunca”, subrayó.
Y como el show debe continuar, Barletta no se quedó callado y ni bien se puso al tanto de estas declaraciones, por un lado, salió a respaldar lo dicho por su correligionario Boscarol: “Hermes Binner ha trabajado mucho por hacer valer la transparencia y el apego a la norma”, admitió primero, para luego disparar: “Que ahora aparezcan estas cosas es algo preocupante. Este gobierno había hecho desaparecer los subsidios y ahora, en plena época electoral, aparecen a diestra y siniestra", sostuvo.
Y, por otro, en referencia al tema afiches: "Yo no lo puse a Binner al lado mío en un afiche, yo construí el Frente con él. Acá hay que tener en claro que Binner es el gobernador del Frente Progresista y no de un sector. Yo respeto su preferencia por un candidato, pero él como gobernador no representa al socialismo sino a un frente que está compuesto por varios partidos”.
Está claro que en el Frente Progresista las aguas corren turbias. Entre los componentes principales de su estructura se piden mutua calma pero se dan con todo. El gobernador tiene razón al sostener que una denuncia por uso discrecional de recursos estatales es grave. Porque no despierta apenas meras suspicacias. Más teniendo en cuenta lo ya dicho por Giustiniani en un principio, sobre el uso, también discrecional, del aparato a favor de su oponente en la interna socialista. Más aún con la última denuncia de otro miembro del partido y autoridad comunal referida a los aprietes extorsivos que sufrió de parte del bonfattismo por su explícito apoyo a Giustiniani.
No caben dudas de que todos estos argumentos contra el oficialismo provincial son de gran calibre y lo que los hace verdaderamente gruesos, es que provienen de adentro. Da la impresión que las acusaciones de Binner contra la UCR en torno al supuesto vandalismo de afiches y la usurpación radical de los méritos socialistas es como responder con pellizcos a terribles cañonazos.
Sea a pólvora, a carne podrida o a rancias verdades, lo cierto es que en la enrarecida atmósfera del Frente Progresista, no huele precisamente a rosas.
